Luz Zárate

Celaya.- Manuel Baeza Martínez es artesano del alfeñique desde sus primeros años de vida. Su familia se ha dedicado a la elaboración de dulces hechos a base de azúcar glass desde hace varias generaciones. De manera individual, lleva 45 años elaborando los tradicionales alfeñiques, cuyo proceso comienza en marzo y tarda aproximadamente siete meses para poder comercializar previo al Día de Muertos.

Don Manuel recuerda con cariño que aprendió el oficio por su mamá, la señora Rosa Martínez Lara, quien además fue una de las iniciadoras de la Feria del Alfeñique. 

Desde principios de año comienza con la elaboración de las calaveritas, gallinitas, los ataúdes con su difunto adentro, angelitos, animalitos y demás figuras vistosas.

En su puesto instalado en la Feria del Alfeñique, Don Manuel se dedica principalmente a realizar el dulce tradicional de frutitas de colores, pues los alfeñiques de dulce duro los elabora con meses de anticipación para sus hermanos que son quienes lo venden también durante esta festividad.

“Yo hago el dulce duro, lo hago con moldes y todo el procedimiento original, como se hace desde hace 5 generaciones. Hago lo que son las gallinas, borregos, calaveras… yo no los vendo, pero se los hago a mis hermanos que son quienes los venden. Yo trabajo el dulce de frutitas y el dulce de todo el año que es tradicional”, platicó.

El dulce de alfeñique es una pasta de azúcar de origen árabe que llegó a México durante la Conquista, las figuras hechas con esta pasta se colocan en las ofrendas de Día de Muertos y su elaboración se volvió una tradición por su valor cultural y artesanal.

Amor y creatividad

Foto: Martín Rodríguez

El artesano platicó que los dulces los hace a base de azúcar glass, grenetina, limón, colorantes, pero sobre todo “mucho amor” por lo que hace, “combinado con creatividad”.

“Se hace la mezcla y se comienzan a hacer las figuras. La práctica le ayuda mucho, pero el mejor ingrediente es el amor con que uno los hace. Yo tengo 45 años haciéndolos; mi mamá fue la iniciadora de esta feria junto con sus hermanos. Ahora ya estamos los hijos y siguen mis hijos y los hijos de mis hermanos, la mayoría de los puestos de alfeñiques somos familia, somos la familia Baeza”, platicó.

Hoy con tristeza observa que en la ya tradicional Feria del Alfeñique prolifera todo lo que tiene que ver con el Halloween y va quedando en el olvido la tradición de elaborar y vender los dulces de antaño que se compraba para degustar, pero también para colocar en los altares de muerto. 

“El año pasado hubo menos alfeñiques que este año. En este no hay mucho, pocos se animan a hacerlo porque siempre trabajamos con temor a que fracasemos, pero de todas maneras hay que hacerlos. Yo hago mis frutitas porque cada año lo hago, pero no todos se animan porque puede que sus pérdidas sean mayores que las ganancias y más con la pandemia y lo mal que estuvo la economía el año pasado”, dijo Manuel.

Y también esperanza

Foto: Martín Rodríguez

A pesar que el año pasado las ventas fueron malas, él no perdió la esperanza y fe que este año les iría mejor, su puesto es de los pocos que hay en la feria del Alfeñique donde se exhiben estos dulces, pues la mayoría son de disfraces, de artículos para Halloween, de bisutería, artículos de belleza, de maquillaje para niños, entre otros.

“Los alfeñiques eran toda una tradición, era puro artículo de Día de Muertos, puros alfeñiques, ahora ya es un tianguis. Era bonito cuando estábamos en la Calzada porque era puro dulce de tradición, ahorita ya es como una plaza. Desgraciadamente no hay un control de trabajar esto como tradición, sino que ahí va el interés monetario, yo y mi familia sí seguimos mientras que Dios nos de licencia”, platicó.

Aunque animoso porque hace lo que le gusta, lamentó que en la Feria del Alfeñique abunden otros tipos de productos, diferentes a los dulces tradicionales hechos para estas festividades del Día de Muertos. Opinó que las autoridades y los padres de familia deberían de fomentar las tradiciones mexicanas.

“Pienso que esta tradición debe ser apoyada porque es lo mexicano, es lo de nosotros. Todo es a mano, uno ya lo trae de oficio, ya lo trae de herencia, ya va la quinta generación, pero desgraciadamente lo extranjero ha venido a desbancar a todo lo mexicano y desgraciadamente uno mismo compra lo que no es mexicano. Agarró mucha fuerza con la tecnología, son cosas bonitas, pero no son nuestras, creo que eso se debe a que los padres no les inculcan a sus hijos lo nuestro”.

Foto: Martín Rodríguez

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