Las Ventanas Opinión

Los que no se quieren vacunar

Los efectos de la pandemia y los hilos de conversación que ha generado me parecen fascinantes. Parece que nos separa una eternidad y en realidad es cosa de unos meses cuando la Humanidad esperábamos con anhelo que los científicos liberaran una vacuna que nos pudiera inmunizar contra el Covid-19. Varios laboratorios hicieron su tarea, han conseguido sus permisos y la etapa de vacunación ha empezado. Sin embargo, hay quienes no se quieren vacunar.

Es muy curioso, mientras hay quienes estaríamos dispuestos a ser los primeros de la fila, hay otros que no lo quieren hacer. Estamos los que admiramos a Israel por la velocidad y pericia con la con la que ha vacunado a su población y los que, teniendo la oportunidad de hacerlo, se están negando a ser vacunados. Por ejemplo, un treinta y tres por ciento de los soldados estadounidenses no están convencidos de los beneficios que trae inocularse.

De ese tamaño es la fuerza de los rumores que corren en redes sociales y se refuerzan de boca en boca. Los grupos son tan variados que incluyen sectores económicos, sociales, de rango de educación, de tradiciones religiosas. Unos aluden como razón que, si es la voluntad de Dios, ellos no se enfermarán, otros creen que si se inyectan quedarán estériles, otros le temen a los efectos secundarios y hay los que dicen que no quieren formar parte de una conspiración por acabar con la Humanidad.

Es chistoso como preferimos creer en rumores que ponernos a investigar. Por supuesto, hay muchas dudas que tenemos que despejar. ¿Qué tipo de efectos secundarios hay al vacunarnos? La mayoría de los que se han vacunado la primera vez reportan síntomas leves: a algunos les ha dolido la cabeza, el brazo, les da sueño.  La gente que ya recibió la segunda vacuna ha informado de fuertes dolores de cabeza, malestar estomacal, escalofríos, picores, fatiga severa que les envía a la cama durante un día y una serie de síntomas que se sienten como una fuerte gripe por lo que se ha dado por aconsejar que se tomaran un día libre bajo para recuperarse.

Está claro que estos efectos secundarios no son agradables, son una señal de que tu cuerpo está generando una fuerte respuesta a la vacuna, al darse los anticuerpos que necesita para combatir el coronavirus, dicen los fabricantes. Pero, si se compara con los efectos de contraer la enfermedad, los beneficios son evidentes. Además, así como algunas personas presentan efectos secundarios por los medicamentos, y otras no, las reacciones a las vacunas son variadas. Si bien solemos escuchar más sobre las reacciones desagradables después de la vacuna, muchas personas solo experimentan una leve molestia o ningún síntoma después de recibir la dosis.

Los reportes de Pfizer informan que, durante el periodo de ensayo, mas o menos la mitad de los participantes presentaron fatiga. En al menos de una cuarta parte de los pacientes se presentaron dolores de cabeza, escalofríos y molestias musculares. Eso significa que la mitad o más de los participantes no tuvieron esos efectos secundarios y, sin embargo, la eficacia general de la vacuna fue del noventa y cinco por ciento.

No se han hecho pruebas en personas embarazadas o que estén amamantando, por lo tanto, no existe evidencia de que quienes se hayan vacunado tengan problemas de esterilidad, aunque se las describe como vacunas “genéticas”, las nuevas vacunas para la Covid-19 no alteran los genes de ninguna manera, son dosis que utilizan una molécula genética para preparar el sistema inmunitario.

Desafortunadamente, gran parte de los mensajes de salud pública en torno a la vacuna ha consistido en recordar a la gente que debe seguir usando mascarillas, en lugar de acentuar también que, tras la vacunación y con las precauciones adecuadas, podremos socializar de forma segura con otras personas vacunadas, sin tener que usar una mascarilla. Vamos, la vacuna nos pone en un umbral para un mundo diferente. No creo que sea una conspiración para acabar con la Humanidad, estoy segura de que se trata de todo lo contrario. Y, eso es lo que nos hace falta decir con más fuerza.

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