Los profesores siempre tendrán una lección que ofrecer

Con motivo del festejo del Día del Maestro, recopilamos historias de docentes que se esfuerzan para ofrecer a sus alumnos algo ‘más allá’ del salón de clases

Staff correo

Guanajuato.- En el estado de Guanajuato existen siete Escuelas Normales de carácter público, en las que estudian mil 765 alumnos. Asimismo, hay tres sedes de la Universidad Pedagógica Nacional en la capital, León y Celaya, que suman mil 324 estudiantes.

Las escuelas normales forman a los futuros docentes, les dan las herramientas para impartir conocimientos y valores. Por otro lado, la pedagogía estudia los métodos de enseñanza, para que la educación cumpla con los fines establecidos dentro del contexto social.

Marco, María Elisa y Yaneli, se preparan para ser profesores, y saben que tienen en sus manos a los ciudadanos del futuro. Los tres compartieron con correo el origen de su vocación y sus metas.

“Una de las principales causas por las que me decidí a estudiar esta carrera fue por el cariño que le tengo a los niños y porque en mi familia hay muchas personas analfabetas, por estas dos razones quiero desmostarles a mi familia que me gusta aprender”, dijo Marco Saúl Rodríguez.

 “Escogí esta carrera porque quiero educar a las personas me gustaría empezar con las nuevas generaciones, los niños para educarlos por medio del conocimiento como las materia de historia, literatura”, dijo María Elisa Lomas.

Por su parte, Yaneli Lizbeth Tornero Jiménez, dijo que “ser maestro para mí significa mucho es una carrera muy servicial y apagada me gusta mucho la educación en esta escuela puedes encontrar además de clases cursos y talleres, lo mejor es el potencial de los maestros porque te hacen pensar en el verdadero cambio que va a tener la educación mexicana”.

Con todo y conflictos

Los jóvenes reconocen que los conflictos nacionales en torno a la Reforma Educativa, han afectado la imagen que se tiene de los docentes, labor cuya nobleza quieren resaltar a través de su pasión por la enseñanza.

‘Ely’ refirió incluso que cada vez hay menos jóvenes interesados en la pedagogía, o faltan oportunidades para quien la ejercen.

Pero nada los desanima, porque están conscientes de la responsabilidad que recaerá sobre ellos una vez que estén en las aulas, y están dispuestos a afrontarla.

“Creo que todavía puedo aportar”

Cuca Domínguez

Salamanca.- Con amor y entusiasmo, el profesor Andrés Mora Ramos ha dado clases a decenas de grupos y ha impulsado la creación de varias escuelas en Salamanca, a lo largo de sus 75 años de carrera docente.

Con 94 años de edad, Andrés Mora Ramos, seguramente es el maestro más longevo en activo. Es jefe del sector 19 de primarias de la Secretaría de Educación de Guanajuato y antes de ser administrativo, estuvo 25 años frente a grupo, asegura que la fórmula para seguir activo es seguir preparándose, pero sobre todo tener amor por la carrera que escogió.

“la vida del maestro es muy hermosa, la satisfacción de ir formando generaciones para el futuro, yo creo que no tiene precio”.

   

El profesor Andrés tiene una puntualidad inglesa; casi siempre llega una hora antes de su horario laboral, nunca ha faltado, hasta en vacaciones acude para sacar sus pendientes. Hoy recuerda que además de su esposa y sus cinco hijos, él conformó una gran familia al dar clases y compartir sus conocimientos con los alumnos de primaria.

De impecable traje el profesor Andrés, platicó que como servicio social, fue alfabetizador en el 84 regimiento, nadie sabía leer, menos escribir, y al concluir el curso y ver a todos letrados, fue algo que lo emocionó a seguir.

Al cuestionarle por qué no se ha jubilado, respondió:

 “Me aburriría, me acabaría más pronto, porque cuando no se tiene amor a la profesión, pues, me voy y ahí se quedan, creo que todavía puedo aportar algo”, señaló.

Recordó que inició como maestro en La Hacienda de El Copal de Irapuato, ciudad donde radica, aunque es oriundo de Jalisco donde estuvo 25 años en diversas escuelas, sin embargo, hace 31 años llegó a Salamanca, municipio al que llega todos los días desde Irapuato.

A este docente se le reconoce el impulso en Salamanca para crear las escuelas “Luis G. Araujo”, de la colonia La Cruz y las primarias en las colonias infonavit III, San José, 18 de Marzo y Benito Juárez, entre otras.

Él se dice convencido de seguir trabajando, hasta que Dios lo permita; enamorado de la docencia, asegura que su maestra María Cueva, a quien le veía la dedicación al impartir clases, le inculcó ese amor para ser profesor y asegura que lo ha logrado.

Un legado dentro y fuera del aula

Onofre Lujano

Acámbaro.- El acambarense Pablo Contreras Zamudio es un maestro distinguido. A los largo de 50 años como educador, ha pasado por otras facetas como alcalde en Jerécuaro y dirigente sindical, así como funcionario público en varios cargos. Pero su vocación siempre fue la de ser maestro.

Recuerda que se inició como maestro de grupo en el año de 1951, en la escuela ‘Benito Juárez’, en Acámbaro, luego trabajó en la ‘Manuel Ávila Camacho’, donde llegó a ser director.

“Después  me designó el gobierno del estado para cubrir la zona escolar noreste del estado de Guanajuato, con sede en San José Iturbide, que comprendía  los municipios, de Doctor Mora, Santa Catarina, Tierra Blanca y Atarjea”, recuerda.

Pero ese no es todo el legado, pues encabezó la fundación de la Escuela Normal de Acámbaro. Esa Normal  la bautizaron los jóvenes como la ‘ENPA’ y funcionó mucho tiempo por autorización del gobierno del estado y en unas aulas que habían quedado vacías en la escuela ‘Avila Camacho’.

También fundó la primera escuela secundaria que hubo en Jerécuaro, gracias a que  conté con el apoyo de Benjamín Méndez y  de José Aguilar y Maya.

Luego regrese  a la escuela ‘Ávila Camacho’ y terminó mi función docente,  cumpliendo 50 años de servicio, para comenzar su carrera en la vida política de la región, tanto de Acámbaro como de Jerécuaro.

Su gran oportunidad

Jazmín Castro

León.- Saber que se está haciendo una diferencia en la vida de alguien más, es lo importante, esta es la filosofía de Héctor Benjamín Ugalde, quien es profesor de inglés.

Héctor valora y ama su trabajo como ninguno, y dice estar agradecido con la vida y fascinado con sus alumnos.

Para Héctor Benjamín Ugalde su pasión es dar clases de inglés, platicar con sus alumnos y prepararse todos los días para llevar la mejor estrategia para que los estudiantes aprendan, y eso dice, depende de una buena clase.

Él perdió la vista a los 24 años derivado de la diabetes, y aunque dice que no fue fácil asimilarlo, diez años después, se dice agradecido porque este padecimiento lo ha llevado a conocerse y a saber de qué es capaz, además de disfrutar su vida.

Narró que desde hace años es profesor, pero aún tenía la vista; sin embargo cuando quedó ciego su trabajó fue desde su hogar en un ‘call center’.

“Antes de ser ciego, llevaba una vida normal…muy Godínez, salía a trabajar y daba clases de inglés los fines de semana, pero era una vida muy de oficina y monótono”, señaló.

Platicó que tuvo que hacer un poco de ‘trampa’ para que en sus entrevistas –que eran por teléfono- no descubriera que era invidente.

Padeció el rechazo en algunas empresas por su condición, pese a su gran dinamismo y profesionalismo, pero desde hace dos meses descubrió su gran pasión que es dar clases, y la empresa que le ha brindado todo su apoyo es la escuela donde hoy se desempeña: ‘United Lenguajes’.

“Volví a nacer y me describiría a mí mismo como más capaz de hacer más cosas que antes no, ahora me siento excepcional en capacidades e ingenio para encontrar soluciones”

Su mensaje, va acompañado de la determinación y ganas, pues dice que para aprender cualquier persona es capaz mientras se lo proponga.

Lo que con el tiempo fue temor por creer que no podría, ahora se traduce en ímpetu y determinación, porque no lo limitó y así decidió enfrentarse a la vida.

Hoy es profesor de inglés, sus alumnos de viva voz dicen que es excelente maestro y que sus clases son completas y diferentes.

A veces le dicen “mamá”

Cecilia cornejo

Celaya.- Durante 18 años Claudia Razo Mendel se ha dedicado a enseñar a los niños quienes se han convertido en sus hijos y han llenado su trayectoria de alegrías y logros.

Desde pequeña su sueño ha sido ser maestra, ahora que lo ha logrado se dice feliz de ver pasar varias generaciones de la escuela Armonía Infantil y Celestín Freined, en Celaya, donde ejerce con amor su profesión.

“Comencé mis estudios cuando estaba casada. Sin embargo siempre me gustó el perfil de enseñar a los niños, es por ello que decidí tomar la carrera de Pedagogía, pues el trabajo con los niños es muy bonito, te entienden lo que les está diciendo y aprenden muy rápido, pero siempre hay que prepararse constantemente para ayudarlos a ser mejores personas y aprendan a elegir el camino correcto”, explicó.

Actualmente está a cargo del grupo de  5to  grado, pero han sido varias generaciones que ha visto pasar y le llena de gusto encontrarse a sus exalumnos que ahora ya están cursando la universidad o están por iniciar esta nueva etapa educativa, “es muy satisfactorio”.

La maestra Claudia Razo es de las más queridas de esta institución por el cariño y paciencia en cómo trata a sus alumnos quienes hay ocasiones que hasta la llaman ‘mamá’.

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