El poderoso trader suizo Vitol, que dirige Russell Hardy, planteó a Pemex pagar 30 millones de dólares para dar carpetazo a las denuncias por corrupción que le sacó la Unidad Anticorrupción del FBI.

El monto es ínfimo, comparado con los lucrativos negocios que el trader realizó en los gobierno de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero que continuó en el de Andrés Manuel López Obrador.

Vitol, que dirige aquí Luis Roca, se negó a dar nombres de los funcionarios que incurrieron en los ilícitos. Y Pemex, por lo pronto, reservó por cinco años los contratos comerciales que tiene con la compañía.

Hace un par de semanas, le platiqué la dimensión del negocio de otro trader global: Trafigura, que armó también sofisticados esquemas con Pemex en tiempos de Emilio Lozoya Austin que le dieron ventajas.

Un esquema para que Pemex le vendiera naftas pesadas en pesos, asegurando por diez años la venta de combustibles en dólares, con una planta dentro del complejo de Burgos, que a la fecha no ha sido terminada.

Hoy le comparto hasta dónde llegó Vitol, el otro gran trader que opera con Pemex desde hace tiempo, y que en diciembre fue denunciado en Estados Unidos por su estilo de hacer negocios en América Latina.

En primer lugar, Vitol fue beneficiario directo del contrato de Pemex con Braskem-Idesa para su complejo petroquímico Etileno XXI, ejemplo vivo de la corrupción de Odebrecht en la narrativa de López Obrador.

Ya se conocen los términos desventajosos a que Pemex estaba obligado a abastecerlo de etano y los nuevos términos contractuales a partir del arreglo anunciado la semana pasada por Octavio Romero.

Pero lo que faltó decir en esa conferencia mañanera sobre el caso Pemex-Braskem-Idesa fue que el gran beneficiario de ese abastecimiento de etano “subsidiado” ha sido, precisamente, Vitol.

La ecuación es muy sencilla: Pemex, a través de su filial PMI, contrató la importación de 720 toneladas de etano vía Vitol, para cubrir el déficit que provocó la obligación de abastecer a Etileno XXI.

El precio de compra a Vitol fue de 321.3 dólares la tonelada. El precio de abastecimiento de Pemex a Etileno XXI fue de dos mil 727 pesos. El contrato ascendió a 237 millones de dólares de 2018 a 2020.

 El tema del abastecimiento de gas no es menor. Apenas en diciembre la CFE y Pemex llegaron a un acuerdo para que la primera se quedara con el combustóleo que la segunda produce en exceso.

Conforme al contrato, las huestes de Manuel Bartlett asumen en sus plantas 30% del combustóleo de cada barril de petróleo refinado por Pemex, a cambio de que le surtan a los pupilos de Romero Oropeza gas.

El combustóleo es un insumo fundamental para la producción de electricidad en las viejas centrales de la CFE que ahora el Presidente va reactivar. Con este acuerdo, Pemex se lo vende a 1 dólar el barril.

Para darnos una idea, el precio del combustóleo hace un par de años era de 7 dólares por barril. Hoy CFE le hace un favor a Pemex al llevárselo a sus termoeléctricas. Un acuerdo lógico que abarata insumos y eficienta los procesos de producción de ambas empresas.

A partir de este acuerdo, vale preguntar: ¿a quién le compraba CFE el combustóleo, en lugar de quitárselo de encima a Pemex a precios de risa? La respuesta es a Vitol Inc.

El contrato para que la CFE en tiempos de Enrique Ochoa importara combustóleo fue signado en el año 2016, en dólares. El importe económico y características del acuerdo están reservado hasta la fecha.

Fuentes de la empresa eléctrica comentan que el establecimiento de ese contrato fue justificado por la característica “ecológica” del combustóleo que se le compraría a Vitol.

Pero “combustóleo ecológico” no existe como tal. Lo que hay es una menor concentración de azufre. El combustóleo nacional rebasa 4.5% de contenido de azufre, y el “ecológico” de Vitol se vendió como si tuviera 2%.

Las mismas fuentes dentro de CFE confirman que ese combustóleo jamás pasó la prueba de fuego del 2% y que era, para efectos prácticos, idéntico al combustóleo nacional. Gato por liebre, en dólares.

 Conclusión: Vitol fue beneficiaria directa del abasto de gas de Pemex a Etileno XXI y le vendió, en contra de todo razonamiento económico, combustóleo importado a CFE.

Ésta, la CFE, podía haberlo obtenido de Pemex en mejores condiciones, lo que además pudo haberla ayudado en su proceso de refinación, dado que el combustóleo es un residual y cada vez más difícil de colocar en el mercado.

Pero eso no es todo: en 2018 y 2019 Vitol también obtuvo un permiso para la importación de 57 mil millones de litros de combustibles, léase gasolina, diésel, aceites, turbosina. Estos ya tocaron a la 4T.

Además, apenas el año pasado el trader suizo recibió de Pemex una autorización para construir y operar la terminal de almacenamiento Río Bravo, en Matamoros, Tamaulipas.

En Pemex Exploración y Producción (PEP) Vitol obtuvo contratos integrales por 35 años en Miahuapán y Amatitlán, en Veracruz. El primero integrado por cuatro campos terrestres y el segundo por cinco campos.

Los consiguió cuando José Esponda era asesor de PEP, en el sexenio pasado. Esponda es actualmente miembro del Consejo de Vitol México y logró acercarse tanto a Romero como a Miguel Ángel Lozada.

Una expansión de ese calibre no se logra sin equipo. Vitol ha contado con los servicios del abogado Jesús Rodríguez Dávalos, y ha integrado a su plantilla a diversos ex funcionarios de Pemex.

Además del caso de Esponda está el de Luis Islas Tapia, director de Desarrollo Industrial de Vitol, que dos años antes firmaba como Gerente de la Coordinación Comercial de Pemex Transformación Industrial.

Otro dato para aderezar el conflicto de interés es que el mismo Islas Tapia es cuñado de Ricardo Aldana, histórico tesorero del Sindicato Petrolero de la República Mexicana.

Otro caso es el de la ex Coordinadora de Asuntos Jurídicos Internacionales de Pemex, Yolanda Villegas, hoy directora jurídica de Vitol. Asuntos comerciales e internacionales, de Pemex a la nómina.

¿Ya sacó la cuenta el gobierno de cuántos funcionarios de Pemex trabajan para Vitol y Trafigura?

Ahí están los contratos y 30 silenciosos millones de dólares parecen muy poco. Además, no hace falta que Vitol informe al gobierno sobre nombres y hechos.

Basta analizar cuándo y por qué se firmaron contratos que llevaron a este trader global a prácticamente suplantar actividades que Pemex pudo realizar en abasto de gas, de combustóleo a CFE, importación y almacenamiento de gasolinas, diésel, o exploración y producción de hidrocarburos.

No solamente por “soberanía energética”, sino por estricta lógica financiera.