Los constituyentes de carne y hueso

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Presentación del libro "La Cantera guanajuatense en el teatro Iturbide". Fotografía: Catalina Reyes

Ancecdotas de los 19 diputados guanajuatenses que formaron parte del Congreso Constituyente fueron contadas por sus nietos, durante la presentación del libro “La Cantera guanajuatense en el teatro Iturbide”

Catalina Reyes 

GUANAJUATO, Gto.- Los 19 guanajuatenses que formaron parte del Congreso Constituyente de 1917 fueron gente de carne y hueso con vidas muy interesantes, antes de formar parte de la historia de México. Estas vivencias fueron contadas por sus nietos durante la presentación del libro “La Cantera guanajuatense en el teatro Iturbide”, editado por la Fundación Colosio y presentado ayer en el Congreso del Estado.

Carlos Arce Macías recordó que el silaoense José Natividad Macías, cuando era niño, llevaba a pastar al ganado al pie del Cerro del Cubilete, y desde ahí veía la Hacienda de Chichimequillas. “Decía: algún día esa hacienda va a ser mía”. Más tarde estudió en el seminario de León y posteriormente en el Colegio del Estado, hoy Universidad de Guanajuato.

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Conoció a su futura esposa porque la salvó de ser arrollada por un carro de caballos desbocados en el centro de la capital. Ella era nada menos que María Emilia Rivera, tía de Diego Rivera.

Cuando se graduó, ganó un juicio que le encargó el entonces gobernador, quien en agradecimiento le regaló un caballo, a quien nombró ‘El Pleito’ y que llevó a vivir a la Hacienda de Chichimequillas, ya de su propiedad.

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Cuando llegaron las tropas de Francisco Villa al Bajío, el general Rodolfo Fierro, uno de los jefes de la División del Norte, se robó el caballo, sobre el cual murió ahogado en su escapada a Estados Unidos.

El Militar

Por su lado, María Guadalupe Valtierra, nieta de Vicente Miguel Valtierra Loza, recordó que su abuelo fue el menor de 14 hijos. “Fue un niño muy inquieto, cuando creció lo mandaron al Colegio Militar, que fue la última generación que estudió en Chapultepec, donde se graduó de ingeniero”.

Ahí justamente la conoció de joven en las lanchas del Lago de Chapultepec; se volvieron novios y luego se casaron. “El problema del pueblo mexicano es la falta de educación. Eduquemos al pueblo mexicano”, era frase muy suya.

El ingeniero y el médico

A su vez, Beatriz Aranda López Lira es nieta de dos constituyentes: Jesús López Lira y Manuel Aranda Valdivia, al que recuerda como muy bromista. También ingeniero de minas, a veces las visitaba a caballo y en ocasiones encontraba animales enfermos y los llevaba a casa para curarlos; cuando no podía, los disecaba. También formó una colección de Mineralogía, que donó a la UNAM.

Jesús López Lira era médico y fue perseguido por lo cual huyó a Estados Unidos con todos sus hijos durante 10 años.
La delegación de Guanajuato al Congreso Constituyente fue la segunda más numerosa del país, con 19 diputados en total.

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