Oscar Jiménez

León.- En las ciudades, sin excepción, las luces navideñas forman parte importante de las celebraciones decembrinas.

De todas formas y desde tiempos remotos, las luces colocadas en árboles, fincas históricas y candiles de las avenidas principales, se han convertido en un acompañamiento importante de los ciudadanos.

Particularmente, las zonas céntricas de los municipios son aquellas en donde se dispone la colocación de cientos de luces. Para este atípico 2020, tan sólo en el municipio de León fueron colocados 2 mil metros de iluminación, dentro del marco del festival denominado Brilla León, que ha cambiado su sede a si como su forma de ‘presentación’ debido a los estragos de la pandemia por coronavirus.

“Solamente habrá dos elementos a pie de piso; uno de ellos es el árbol de Navidad en el Arco de la Calzada, mientras que también estará el nacimiento en la explanada del Templo Expiatorio”, dijo en su momento Gloria Magaly Cano de la Fuente, directora de turismo municipal de León, ante los cambios en la iluminación del municipio que se mantendrá hasta el 6 de enero.

Una tradición de décadas

Lo cierto es que la iluminación significa también el acompañamiento de algunos otros actos decembrinos que han cobrado tradición en las ciudades. En el caso de León, las posadas también se han vuelto fundamentales para la época entre sus ciudadanos.

Hay cohetes, después llevan ‘gallo’ partiendo del puente hasta llegar al jardín, donde todos van cantando. En este mismo mes hay feria en la calle Monterrey para celebrar las ‘crucitas’, donde nunca faltan el tiro al blanco, los caballitos, los cochecitos de colores y la rueda de la fortuna”, se narra de las fiestas en el Barrio del Coecillo, en el número 82 de la Revista Tiempos del Archivo Histórico de León, y que fuera editada durante el año de 2004.

En la ciudad, Fray Daniel Mireles sería uno de los impulsores de las festividades -católicas- en torno a la Navidad, pues también los archivos municipales gozan de la descripción de los ‘nacimientos vivientes’ de Mireles en el Barrio del Coecillo, así como las posadas que se volvieron tradiciones en los alrededores del templo de San Francisco.

En la actualidad siguen siendo muy concurridas las posadas, sobre todo en el templo de San Francisco donde los frailes promueven la convivencia de los parroquianos a quienes se les invita a compartir los tamales, ponches, buñuelos y aguinaldos con vecinos y visitantes”, se señala en el mismo número de la revista leonesa.

Lo cierto es que este año es diferente, dado que, de acuerdo a los protocolos de sanidad municipales y estatales, dichas celebraciones no están permitidas, y de cara al semáforo rojo (a iniciarse nuevamente el 28 de diciembre), los aforos en reuniones se mantienen recortados, además de la obligatoriedad del uso del cubrebocas entre otras recomendaciones.

DM