Todos tenemos claro quién es la persona que nos observa al otro lado del espejo. Eso suponemos, pues desde nuestra primera infancia reconocimos que la persona reflejada ahí somos nosotros.

Somos nosotros peinando nuestro cabello y lavando nuestros dientes. Y cada día es igual. Y así parece estar bien, pues es cómodo. Incluso llega a ser gratificante ya que al asomarnos al espejo podemos encontrar a alguien que conocemos y que sabe exactamente lo que necesitamos.

Lamentablemente lo que vemos en el espejo no nos ayuda a conocernos mejor, sino todo lo contrario. El espejo nos refleja de una manera comprometida con nuestra percepción. Nos muestra lo que queremos ver.

Así como la madrastra de Blanca Nieves se asomaba a su espejo mágico para reafirmar su creencia de ser la más bella del reino, de la misma forma cada uno de nosotros observamos al mágico espejo cada mañana para confirmar que efectivamente seguimos ahí con nuestros defectos y virtudes.

Por supuesto que hay varias razones para vernos al espejo,  donde las relativas a la higiene y al cuidado personal son incuestionables y deseables. No es mi intención motivar que salgas a la calle sin peinar o con el maquillaje equivocado. Pero si me gustaría que pudieras observar con atención la próxima vez que te asomes al espejo.

El problema con los espejos está en que nos presenta un reflejo invertido de nosotros, una versión ligeramente distinta a la que cualquier persona frente a nosotros podría ver, confirmando que la gente no nos ve con los mismos ojos que nosotros.

Por supuesto podrás argumentar que existen las fotografías, incluso las selfies. Claro que es cierto que podemos tener una idea cercana a cómo nos ven los demás, pero la diferencia entre lo que ellos ven y lo que tu ves en el espejo sigue siendo enorme. Y esto no es culpa del espejo o de nuestros ojos, pues el responsable de nuestra forma de ver el mundo y sobre todo de cómo nos vemos en ese mundo es nuestro cerebro.

Ahí es donde procesamos la imagen del espejo y reconocemos que esa versión somos nosotros con nuestro pasado, con nuestros miedos y con nuestras expectativas. El espejo le ayuda a nuestro subconsciente a reafirmar que nosotros seguimos aquí en su versión adaptada de la realidad. Nuestra personalidad se refleja en el espejo y en muchos casos también nuestras inseguridades.

Lo que vemos ahí tiene que ver mas con nuestro interior que con el exterior, siendo importante que observes más allá y cuestiones lo que te dice el espejo.

Desórdenes alimenticios como la anorexia son un ejemplo de cómo el reflejo en el espejo nos engaña para confirmar lo que ya sabemos, que en el caso de una persona con este padecimiento sería reafirmar que tiene sobrepeso.

Del otro lado podemos encontrar a los narcisistas que, como el personaje de la mitología griega Narciso, se ven en el espejo y ven una versión de sí mismos hermosa y perfecta.

Todos interpretamos de forma distinta el reflejo y el cerebro hace un trabajo impecable reafirmando que lo que nos muestra es lo que somos. El problema radica en que creemos las mentiras del espejo aunque nos perjudiquen.

Verte en el espejo y cuestionarte lo que sientes cuando te observas puede ser un ejercicio intenso y sanador al mismo tiempo. Si te ves al espejo y haces cierto tipo de afirmaciones positivas puedes cambiar gradualmente lo que el cerebro tiene preparado para mostrarte.

Te propongo el siguiente experimento cuando tengas tiempo y de preferencia cuando te encuentres solo — hacerlo en un baño público puede no ser buena idea.

Observa tu reflejo en el espejo, sobre todo tu rostro durante unos minutos poniendo atención a los pensamientos y a las emociones que llegan a Ti. Identifica cualquier emoción o pensamiento que te llame la atención y reflexiona sobre el mismo cuando acabes el ejercicio.

Al paso de unos minutos observándote puedes notar pequeños cambios en como te ves. Incluso hay personas que llegan a ver cómo su rostro se transforma en animales o en seres queridos fallecidos.

Todo esta en tu mente, y el espejo puede ser un excelente instrumento de exploración interior si tienes la claridad de que en muchos casos te muestra lo que necesitas para reafirmar tus creencias.

Conocerte a ti mismo puede ser un proceso largo y a veces complejo, pero necesario si quieres mejorar y superarte, sobre todo si hay algo que no te agrade en este momento.

Usa tu espejo para recibir mensajes de tu interior, mantente alerta y desconfía de tu reflejo si te dice que eres la más bella del reino.