Las Ventanas Opinión

Lo que está pasando en Cataluña

Es curioso, las cosas cambian y nos ponen en lugares muy distintos. Hace apenas dos o tres años, los catalanes se quejaban de la cantidad de turistas que iban a visitar Barcelona y hasta hicieron vayas en las playas para que los visitantes no pudieran pasar. Se leían pintas con consejas en contra de aquellos que tenían la osadía de ir a conocer la Ciudad Condal. Hoy, se dan cuenta de la gran máquina económica que puede ser el turismo.

Además, de refilón las medidas que está tomando el Primer Ministro británico, Boris Johnson ha hinchado los pechos de los catalanes con gran ilusión. Los británicos con documento de vacunación en el bolsillo que tengan ganas de viajar estarán en la disposición de hacer maletas y salir a gozar de libertad, después de un año de confinamiento, pérdida, restricciones, enfermedad y muerte.

El efecto se está haciendo sentir en el sector turístico en Cataluña. Las compañías de hospitalidad que cotizan en bolsa vieron subir el precio de sus acciones. La esperanza de volver a salir una vez que la pandemia desaparezca ilumina a hoteleros, restauranteros, a personas dedicadas al entretenimiento y a todos aquellos que estén dispuestos a recibir el dinero de los viajeros. Ahora sí, los catalanes quieren poner alfombra roja a quienes se quieran dar una vueltecita por sus tierras, porque la cosa se puso muy complicada. Es más, según Jordi Juan, director de La Vanguardia, los cálculos revelan prospecciones que el año de confinamiento se compensará con creces con los viajeros que tienen ansias de salir.

En España en general y en Cataluña en particular, la política de Johnson con el plan de una rápida distribución de las vacunas se recibe con gusto, pero también con prudencia. Mientras en Gran Bretaña la velocidad de vacunación es alta, en España van mucho más despacio. Y, eso que allá el número de infectados es inferior al de las personas vacunadas. ¡Qué envidia!  Sin embargo, los españoles y los catalanes quieren ser prudentes para no padecer otro rebrote. En fin, allá las cosas se ven como un mejor panorama.

Me pregunto si lo que sucede en la península ibérica se puede equiparar con lo que estamos viviendo de este lado del Atlántico. La velocidad que la vacunación ha adquirido en los Estados Unidos gracias a la prioridad que Joe Biden le ha dado al tema se contrasta con la lentitud con la que lo estamos haciendo en México. Vamos a paso de tortuga, mientras nuestros vecinos van corriendo como liebres.

Por supuesto, muchos de los estadounidenses que ya estén vacunados pueden tener la impronta de los ingleses. Tendrán ganas de viajar y México sigue siendo un destino preferido para ellos. Si llegan turistas, el comercio, los restaurantes y bares, la hospitalidad, la hotelería empezarán a tener aire. Un respiro que urge porque el sector está muy comprometido y está haciendo grandes esfuerzos por continuar en la batalla por la supervivencia.

Ojalá que lo que está pasando en Cataluña sea un espejo de lo que ha de venir a nuestro sector turístico tan golpeado. Claro, aquí no tenemos los niveles de efectividad que tienen en España. Aquí seguimos teniendo un número muy superior de contagios y uno muy inferior de vacunados. Pero, no se pierde la esperanza. Ojalá.

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