Lo mío es la alabanza a los santos, dice Isaac

Ana Ojeda

San Francisco del Rincón.- A sus doce años Isaac encabeza el rezo de los rosarios en los velorios o novenarios de los difuntos, sabe levantar la cruz que simboliza la entrega del alma ante Dios y organiza la devoción a cada santo.

Esto le ha permitido empezar un ahorro, porque le pagan por sus servicios.

Édgar Isaac debería estar en su primer año de educación secundaria, pero la escuela no le llama mucho la atención y a distancia menos. Concluyó su educación primaria el pasado ciclo escolar. Este tiempo de pandemia le llevó a desarrollar el gusto de convivir con su abuelita materna, Felipa de 68 años.

Platica que a ella le llena de gusto rezar el rosario, “igual que las alabanzas a cada santo, por eso les pone su altar, sencillo quizá algunas flores que los flanquean, pero con rezos de gratitud y de corazón”.

En la casa de su familia, en la colonia La Renovación, él es quien organiza el Día de las Madres, el Día del Niño, el festejo a la Niña Infantita, al Señor de la Columna, a San Juditas Tadeo, la Virgen de Guadalupe, la Inmaculada Concepción.

Isaac tiene presente los días en que se celebra al santo, se encarga de ir a comprar la cohetería para tronar los fuegos artificiales, reza el rosario por la mañana, al medio día, y a las 8 de la noche suele reunir a los colonos a que participen del rezo final del día.

Hace un año comenzó con las primeras acciones de alabanzas públicas, pero ya bien enfocado en estos rezos, tiene dos meses.

Un día llegó a donde estaba un cuerpo en velación en la colonia Renovación, ofreció a los deudos rezar el rosario, aceptaron su propuesta, y así se ha dado a conocer entre los vecinos, lleva 10 atenciones de rezo de rosarios para velaciones o en el novenario, no tiene una cuota de cobro; se ofrece en ayudar a rezar y si es la decisión de cada familia cooperar con su voluntad, es lo que recibe a cambio.

En los novenarios lo que ha recibido varía entre los 500 ó 600 pesos. Reza por gusto y agradecimiento, porque es una inspiración especial que siente en el momento.

“Yo quiero cantar las alabanzas y por eso me fui a comprar un pandero en el centro, pero necesito otro pandero, una bocina, dos sonidos, micrófono, clases de guitarra y piano, aunque lo que más quiero aprender es el piano, la guitarra como sea la aprendo, así que para eso es que ahorro”, contó con ilusión.

Al insistirle sobre la escuela, dijo que es más difícil, “lo mío, lo mío es esto… la alabanza a los santos y organizar las celebraciones en la colonia, esto me gusta. Para hacerme de todo el equipo que necesito a lo mejor ocupo 5 mil pesos, y si alguien puede ayudar, pues es bueno”, sonriente se despidió.

LC