En México se estima operan poco más de 720 Fintech en diversos sectores. De ese universo, aún hay 93 solicitudes pendientes de resolución según la CNBV para operar con licencia de Institución de Tecnología Financiera, ya sea como Fondo de Pago o como Plataforma de Financiamiento Colectivo, lo que nos mantendrá atentos a este ecosistema conforme se vayan cumplimentando observaciones y requerimientos para la publicación de autorizaciones.

Durante la pandemia los mexicanos experimentaron servicios accesibles y sencillos que los hicieron sentir cercanos desde la comodidad del hogar realizando apertura de cuentas bancarias, efectuando pagos, contratando seguros bajo un esquema de costo con base al uso (On demand) o personalizados, en general con una experiencia digital sin demerito de la atención física y a menor costo, que, dicho sea de paso, se alinea con la fragilidad económica y laboral actual.

Asimismo, durante 2020, inspirados con el fenómeno ‘Robinhood’, en México se registró un aumento explosivo en el número de cuentas de inversión en Casas de Bolsa, pues de acuerdo con los datos publicados por CNBV al mes de septiembre el aumento era ya de +137.3% a/a con una contribución del 94% por parte de una sola entidad, atribuido en gran parte a su plataforma digital: GBM plus.

Pero la historia, fue un poco diferente para aquellas Fintech de crédito personal y empresarial. Al disminuir la oferta de crédito por parte de los bancos y al aumentar la demanda, en un entorno de sana distancia, los hacia candidatos obvios para beneficiarse de la coyuntura, pero no se vieron exentos del deterioro de la calidad de su cartera y la consecuente provisión extraordinaria de reservas preventivas. Otras, pese a lograr exitosas rondas de financiamiento, tuvieron que frenar el ritmo de colocación, pues la tecnología no fue suficiente para lidiar con el riesgo idiosincrático de los sectores económicos más afectados y la incertidumbre generada por un semáforo epidemiológico rojo en varias regiones del país, aunado a la disminución de la solvencia de hogares y empresas.

Una vez en marcha el plan de vacunación y la reactivación sostenida de la economía, se espera un mejor desempeño para estas Fintech, pues han mejorado su acceso al financiamiento y una vez asimilado el impacto de la crisis y la destrucción creativa de aquellos modelos de negocio que no resistan esta prueba de estrés, se sumará la tendencia de flujos crecientes de las firmas de Capital Emprendedor hacia este sector a consecuencia de la magnitud de la oportunidad. A esto hay que sumar el interés de varias Fintech provenientes de otras latitudes como Argentina, Brasil, EE. UU. y España quienes han anunciado su incursión en el país. 

Entre las opciones que se abren para el ecosistema Fintech, es la de pasar de colaboraciones a la posibilidad de adquirir participaciones significativas en bancos mexicanos. Al respecto recordemos la compra en febrero del año pasado protagonizada por la Fintech estadounidense LendinClub adquiriendo a Radius Bancorp, quien era reconocido por ser un banco bastante innovador. Algo similar sucedió en nuestro país el año pasado, cuando Toka, capitalizó 440 mdp en Accendo Banco, también reconocido por sus alianzas estratégicas con otras Fintech, como la emisión de las tarjetas de Rappi Pay en 2019. A esto se suma la Fintech estadounidense, SoFi, que ingresó documentación ante la SEC por la salida a mercado a través de un SPAC y en la información se desprende que también que explora la posible adquisición de un banco.

En México hay bancos que además de consolidar sus servicios digitales durante la pandemia, han continuado desarrollando sus servicios bancarios digitales orientados a proveerlos a terceros (BaaS/Banking as a Service). Algunos de ellos incluso se encuentran lejos de su mejor momento financiero y uno que otro hasta ha experimentado un downgrade reciente en su calificación crediticia. Así, un escenario que antes parecía descabellado comienza a tomar forma, con potencial de materializarse en el corto plazo, y así atestiguar la compra o la inversión relevante por parte de una Fintech en algún banco mexicano, en beneficio de los consumidores.