Scarleth Pérez

León.- En los últimos meses, la población de músicos en la Plaza del Músico se ha multiplicado, pero los clientes no aumentan.

Juan, mariachi por 48 años de la ciudad lo confirma. “¿Me creerá que hay más?”, respondió Juan sobre el número de mariachis en la plaza: “viene gente de otros estados, porque también, no hay trabajo, se vienen aquí porque hay más movimiento, están llegando de otros lados, como de México”.

Recargado en una camioneta, Juan ve pasar uno a uno los vehículos, pocas son las veces en las que él, hace señales para atraerlos. Por su edad, entre más energía pueda ahorrar, mejor, pero se mantiene firme a pie del arroyo vehicular “para agarrar cliente”, dice.

En la Plaza del Mariachi, los músicos trabajan por turnos, para así repartir el poco trabajo entre todos.

“Ahora nos faltan más, apenas hay un 40 por ciento de clientes, del que había antes de la pandemia”, apuntó el mariachi con 48 años de experiencia.

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Los viernes y sábados son los días buenos, pero aun así no pasan del 50 por ciento de los clientes que solían llegar, explicó Juan.

A Juan de 63 años la pandemia lo obligó a descansar por 4 meses, pero después de eso regresó a trabajar a una plaza silencia y vacía. A una que, de tener vida y música toda la noche, apenas recibía unos tres clientes, los bares y cantinas, principales proveedores de “enfiestados”, estaban cerrados y “aquí nadie venía, si quiera por una canción”.

Juan toca la guitarra, la vihuela española, el guitarrón, el violín y también le hace a la cantada. Sus cinco hijos hombres y tres de sus nietos, también son músicos. El Mariachi en el que toca Juan, se llama Armonía Juvenil de los hermanos Gutiérrez, la canción la venden por 200 pesos y la hora sale en 3 mil.

La perspectiva en la Plaza del Mariachi, es la misma para todos quienes a diario ofertan servicios y productos en el lugar. David, el vendedor de hot dog’s desde hace más de 30 años, ha registrado de manera notoria la llegada de músicos foráneos a León, además de la falta de clientes.

“Desde hace 10 años que estamos acá, la clientela nunca fue la misma como en la antigua plaza, nunca se recuperó, aquí está muy solo, los locatarios del alrededor lo confirman”, platicó David.

David de 55 años de edad, vendió perros calientes por 20 años en la antigua plaza. Cuando sus clientes principales, los mariachis, fueron obligados a dejar el viejo recinto musical, David se mudó con ellos.

En la plaza del mariachi actual, las fiestas ya no son como antes, aquí no se permiten las aglomeraciones.