Para lograr mayor eficacia del orden jurídico, es necesario que los responsables de crear y aplicar las leyes tengan diálogo abierto, pues un sistema normativo carente de facticidad resulta inoperante para cumplir con un requisito fundamental de su naturaleza: propiciar la justicia social, mediante la impartición de la justicia de manera pronta y expedita.

Los diálogos entre los titulares de los poderes, debe ser permanente y fundamentado en la lógica de la redacción de la norma, de tal manera que no se presenten discusiones bizantinas, que ahoguen los buenos propósitos.

Para obtener éxito en una empresa tan compleja como la procuración e impartición de justicia, es necesario que quienes dicten las normas, conozcan las dificultades que enfrentan a la hora de su aplicación.

La demanda de justicia es creciente en todas latitudes, porque se ha descuidado el ejercicio social de dar a la autoridad la respetabilidad que debe tener desde el seno familiar y en la escuela, pues sin ella, es imposible lograr objetivos sociales trascendentes.

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Respetar la ley, es imperativo para que pueda desarrollarse el ser humano. Si queremos garantizar la confianza en los gobiernos, es necesario el concurso de la sociedad en su conjunto.

Si se desea una sociedad participativa, es conveniente involucrar a los órganos del gobierno para que los planteamientos y soluciones sean congruentes con la finalidad que se propone. Una sociedad compuesta por una mayoría miserable e ignorante no será capaz de reclamar el respeto, si es que conoce el significado de la palabra y navegará sin rumbo por un mundo ajeno.

Seguramente habrán de ponerse de acuerdo, cómo abatir el rezago cultural de la sociedad. Cuando nos referimos a los rezagos, estos no solamente se refieren a números sino a generaciones de niños y adolescentes, que no dominan la lectura de comprensión, ni la aritmética elemental. Informar a sus colegas de las dificultades de dar facticidad a las normas para que, entre los poderes se den a la tarea de enfrentar, con conocimiento de causa, el problema a resolver.

No hay que perder de vista que el desarrollo económico y las enfermedades súbitas, nos han colocado en situación vulnerable, que, para prevenir, es necesario compartir la cultura, para que podamos entendernos, pues de nada sirve una ley sabia, si carece de sapiencia quien la aplica.

Es alentador que los dos poderes: el que aplica la norma y quien la crea acepten la necesidad del diálogo entre enterados, para que de las acciones acordadas se beneficie un número creciente de personas, ávidas de justicia, de conocimiento y capacidad para ordenar su vida en armonía.

Afortunadamente convinieron los responsables del poder judicial, en la persona de la magistrada MA. Rosa Medina Rodríguez, y el Legislativo representado por, la Dip. Laura Cristina Márquez Alcalá, presidenta de la comisión de justicia y los presidentes del Congreso y de la junta de gobierno, respectivamente diputados, Irma Leticia González Sanchez y Luis Ernesto Ayala Torres, Se espera que este esfuerzo rinda los frutos esperados.

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JRP