Las Ventanas

No se preocupe, señor presidente

Leo en los titulares de algunos diarios que Donald Trump está preocupado por México. Al menos, tuvo la cortesía de expresar su intranquilidad por medios institucionales y no lo hizo a base de tuits. Fue el embajador en México, Christopher Landau, quien en forma diplomática dio a conocer la inquietud que le causó a la Casa Blanca lo sucedido en Culiacán, Sinaloa, la semana pasada. No se preocupe, señor presidente.

Christopher Landau insiste en poner el dedo en la llaga, advierte que luego del operativo fallido, la estabilidad del país podría presentar signos de debilidad y, para nuestros vecinos del norte, ya lo sabemos, la seguridad es un tema delicado al que le dan prioridad. No se preocupe, señor presidente. La popularidad de López Obrador resiste el efecto Culiacán y 90 pianos más.

De verdad, señor presidente, no se preocupe. Si usted sale a las calles y le pregunta a la gente si lo que pasó en la capital de Sinaloa con el hijo del ‘Chapo’ —hay quien dice que fueron los dos hijos, pero, ¿quién sabe?- fue un acierto o un error, lo más seguro es que se tope con respuestas que le indiquen que Andrés Manuel hizo lo correcto, que con su decisión salvó vidas y muchos enfatizarán que ahorita podría estar llorando la vida de un ser querido y gracias a la sabiduría presidencial, eso no sucedió.

Insisto, no se preocupe, señor presidente. Así como usted declaró que su popularidad era a prueba de todo, que incluso lo podrían encontrar cometiendo un crimen en la Quinta Avenida de Nueva York y aun así lo seguirían queriendo —lo cual pareciera ser cierto-, la de nuestro presidente es a prueba de balas, escapatorias, entrega de delincuentes, muertos y heridos. López Obrador es un equilibrista que de todas sale airoso: lo mismo de la escasez de gasolina, de la pira de ‘huachicoleros’ que ardió en Hidalgo, de cancelaciones de aeropuertos, de inicio de obras imposibles, de declaraciones extraviadas, de tiros y jaloneos. El magnánimo pueblo mexicano que a otros los hubieran despreciado por menos de la mitad, a este presidente lo ama con fidelidad extrema.

Dice Landau que Trump está muy preocupado, que es interés estadounidense que a México le vaya bien, que quiere que nuestro país sea próspero y estable. Menos mal y ojalá que así sea. Pero, no se preocupe, señor presidente. En México las cosas parecen unas y luego resultan ser otras. Fíjese nada más en la fortaleza del súper peso mexicano. Nuestra moneda lleva una racha ganadora y acumula más de una semana en que el peso se revalúa frente al dólar. Parece inexplicable el entusiasmo que hay por la moneda mexicana a nivel global.

Claro, señor presidente que si está preocupado —y a decir verdad, le sobran razones para estarlo-, sería bueno que le echara una manita para agilizar la firma del T-Mec. Eso sí que nos daría un respiro y nos ayudaría a construir esa prosperidad que lo tiene tan apurado. También, para bajarle un poco al nivel de los nervios nos ayudaría muchísimo que las armas que nos llegan de Estados Unidos se frenaran en la frontera. Nos gustaría mucho que se tomara en serio la lucha contra los cárteles de las drogas que operan en territorio estadounidense, porque la droga no tiene patitas ni se distribuye sola.

No se crea, en el fondo, la gente siente un profundo disgusto con el gobierno por la forma en la que se manejó la situación en Culiacán. Pero, no se preocupe, señor presidente. La aprobación de López Obrador resiste. Para ponerlo en términos sencillos y de temporada, para entrar al lenguaje del clásico de otoño del beisbol que tanto le gusta a nuestro mandatario, traemos un pitcher con buenos números: nada más y nada menos que 67% de aprobación. ¿Nada mal, no?

No se preocupe, señor presidente. Con independencia de nuestros acuerdos o desacuerdos, con nuestra sorpresa y nuestro disgusto, con las posibles consecuencias que semejante decisión nos traerá en el futuro, Andrés Manuel López Obrador sigue gozando del amor de sus votantes. Así que, ¿cuál preocupación? No se apure.

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