Las Ventanas

Volver por sus fueros

Estamos viviendo tiempos en los que creíamos que lo imposible no se podría dar y resulta que está floreciendo en maceta. Las mujeres inteligentes se convierten en personas peligrosas, faltaba más. De repente, como si estuviéramos en medio del mito de Circe, esta maga poderosa de la mitología griega que encanta a los hombres y los convierte en animales, estamos viendo como de repente las huestes del nuevos Odiseo comen de la mano y se dejan transformar en corderitos sin ningún tipo de pudor.

Sí, la maestra Elba Esther Gordillo reapareció en la escena pública. Se alzó de las cenizas y quienes creíamos que la mujer estaba enferma —el tiempo que estuvo en prisión se la pasó de hospital en hospital por cuestiones de salud, nos dijeron—, o cansada o agobiada o triste o demasiado grande, nos llevamos un palmo de narices al ver su retorno. Así, en medio de vítores, aplausos y aclamaciones entusiastas que Madonna o a Luis Miguel ya hubieran querido tener en el tope de sus carreras, así fue el retorno de la maestra más poderosa de México y tal vez del planeta.

Se puede decir de todo de Elba Esther Gordillo, pero de tonta no tiene un pelo. Es una mujer astuta y capaz, es inteligente y sabe moverse en los entresijos del mundo político. Pronunció un discurso de memoria, para hacer gala de sus capacidades y con una autoridad que le sacaría el aire a Vladimir Putin, decretó la muerte de la Reforma Educativa. Ciao, ciao, Mr. President. El mensaje llevaba destinatario y aunque no pronunció el nombre, todos sabemos a quién se dirigía.

En estos tiempos tan extraños, el presidente electo que parece ya un mandatario en funciones, le anuncia al que todavía no deja la oficina —aunque se le ve muy ausente y echado a un lado—, lo mismo que la maestra acababa de decir: la Reforma Educativa tan cacareada y tan defendida por esta administración ha muerto. Y, con cara de palo y con el rostro del que se acaba de echar a la boca una cucharada de vinagre, Enrique Peña Nieto hace mutis y aguanta el chaparrón.

Por supuesto, ya llegaron los oportunistas a decir que Elba Esther Gordillo estaba encerrada en calidad de preso político y seguramente entró a la cárcel con las manos blancas y la consciencia tranquila. También hay quienes quieren tapar el sol con un dedo y buscan justificar a la maestra echándole la culpa a la PGR por no haber integrado bien el expediente para demostrar que la señora había cometido los delitos que la tenían tras las rejas.

Claro que la PGR no integra bien los expedientes, eso ya lo sabemos. Claro que Elba Esther Gordillo es una mujer inteligente. Claro que hay espacios en blanco que todos tendremos que llenar según nos de nuestro criterio para tratar de entender lo que está sucediendo. Lo cierto es que, Andrés Manuel López Obrador no tuvo la cortesía de esperar hasta después del primero de diciembre para darle el tiro de gracia a una reforma que constituyó uno de los más grandes afanes de la administración peñista. Eso, no me parece que haya sido gratuito. ¿O sí?

No sólo es la falta de cortesía lo que me llama la atención, son las formas tan aterciopeladas en la que los equipos de transición están llevando las cosas adelante. Eso, evidentemente, es algo que tendremos que festejar. Pero, me pregunto si las cosas serán así de tersas cuando se reúnan el actual Secretario de Educación, Aurelio Nuño con Esteban Moctezuma quien será su sucesor. ¿Qué se dirán? Lo siento hermano, pero tu legado se acaba de ir a la basura. O se dirán algo así como: disculpa el regadero que te dejé, espero que no te importe barrer y dejarlo todo en su lugar otra vez.

¿Qué veremos en los próximos días? Será que Esteban Moctezuma vaya a tomar distancia de la maestra o se irá a pasar lista como un alumno bueno y obediente. Será que nuestro futuro presidente le vaya a dar la enhorabuena a la maestra por haber logrado su libertad y se tome una foto con ella. Ya lo sabremos pronto.

En la mitología griega, Circe transforma a sus enemigos y a los que la ofendían en animales. Cuidado. Alrededor de ella, rondaban lobos y leones, que en realidad no son más que las víctimas de su magia: no son peligrosos, lisonjean a todos mientras Circe dedica su tiempo a trabajar en un gran telar. ¿Qué redes se estarán tejiendo?