Las Ventanas

¿Quién tomó la decisión?

Una de las promesas que el presidente López Obrador hizo durante su campaña —y que está cumpliendo, según nos dicen— es que se reuniría con el Gabinete de Seguridad todos los días a primera hora. Así, nos dijo, no habría forma de que no estuviera informado de todos los pormenores en torno a un tema que es de relevancia y máxima prioridad dada la situación del país. Por lo tanto, si seguimos la fórmula de pensamiento de Aristóteles podemos estructurar como sigue: Si el presidente se reúne con su equipo de seguridad, si dicho equipo le informa todo al presidente, entonces: el presidente está al tanto de todos los temas a ese respecto. Es decir, el presidente sabía y nos están echando mentiras o, el presidente no sabía y le están echando mentiras. No sé cuál escenario está peor.

Otra de las costumbres que el presidente López Obrador ha instaurado, son sus conferencias mañaneras. Nos ha dicho que así el tendrá contacto directo con los medios y será quien informe directamente. Lo hemos visto disfrutar estas reuniones diarias, en las que se planta frente a la palestra y escucha alabanzas y dice lo que quiere, mientras muchos lo aplauden. Esos son los días de sonrisas y complacencias. También le ha tocado que le hagan preguntas duras, difíciles y, con esa gran habilidad que tiene, irse por las ramas, distraer la atención, vacilar y continuar con sus tareas diarias. Esas ocasiones, el Presidente pone cara de vinagre, dice que el tiene otros datos y, a otra cosa mariposa. Pero, ayer por primera vez vimos a los periodistas corearle a Andrés Manuel que se centrara en el tema. Están enfadados de escuchar largas y quieren información veraz.

En esa mañana gris, conocimos el minuto a minuto de lo que sucedió en el operativo de Culiacán. Nos enteramos de que Ovidio Guzmán pasó horas detenido por autoridades mexicanas. Informaron que dadas las consecuencias, prefirieron evitar una catástrofe mayor y se tomó la decisión de soltar al hijo de ‘El Chapo’. Es decir, nada nuevo más que los detalles de la línea de tiempo de los sucesos. Pero, lo importante no nos lo dijeron: ¿quién tomó la decisión? En la forma de dar la información, se disfraza la verdad y se trata de ocultar la identidad del sujeto.

Fueron varios medios los que le hicieron la pregunta directa al presidente quien empezó a perder la paciencia, a elevar el tono, a alzar el dedo para juzgar, a condenar el amarillismo, pero no contestó la pregunta directa y expresa. El problema es que la 4T tiende a olvidar que en un gobierno democrático las autoridades están regidas por el pueblo al que deben rendir cuentas por sus acciones. Es decir, no estamos en una monarquía, en la que los reyes sólo se justifican frente a Dios que fue quien les otorgó el poder. En el hechizo de la popularidad, se olvidan de que están obligados a informar.

Más allá del morbo que puede generar la curiosidad, está la legítima necesidad de conocer quién tomó una decisión tan importante que tuvo y sigue teniendo repercusiones a nivel local, federal e internacional. Es decir, no se trata de lo que pasó en una colonia de Culiacán, se trata de comprender con sustento la racionalidad de la toma de decisiones y saber que quien decidió tenía el rango suficiente para dar una orden de esa magnitud. También, el Estado tiene que informar con transparencia, porque quien fue responsable de este descalabro. No fue la disposición de un monarca, fue la de un sujeto que debe de rendirle cuentas al pueblo de los derroteros que tomó al generar una línea de acción. Quisiéramos saber quién manda aquí.

Claro que si el presidente López Obrador se reúne con su Gabinete de Seguridad todos los días a primera hora, caben varias preguntas: ¿Si le están dando atole con el dedo y no le cuentan lo que está pasando, para qué se sigue levantando tan temprano?, ¿si le están informando con veracidad, por qué no nos quiere decir lo que pasó en verdad? Ponerle una cortina de humo al tema está generando enfado entre los medios que van a las conferencias mañaneras. Entonces, si no les quiere informar ¿para qué los sigue convocando? Se entiende que la intención de seguirse reuniendo con los medios es para dar a conocer, para difundir datos relevantes, para combatir rumores, para estar cercanos, para que el pueblo sepa y al saber, entienda. ¿O será otra?

El problema es que en este embrollo hay muchos tropiezos que se han generado después de los sucesos de Culiacán. Nos gustaría entender, pero no nos dejan ver lo que pasó: podemos adivinar si recorremos los hechos, si revisamos los datos que nos dieron, por donde se va eslabonando la cadena de mando. Pero, más que intuir, nos gustaría tener la certeza. Es decir, que nos contesten lo que expresamente estamos preguntando: ¿quién tomó la decisión?

Comentarios

Comentarios