A MENOS. En Acción Nacional, la verticalidad con la que se toman las decisiones y la disciplina con la que se acatan, ha provocado que las rebeliones cada vez sean más esporádicas y sobre todo con menor impacto en la estructura y unidad del partido.

EN PLATA. Las quejas y reclamos hace rato que no ponen contra la pared a quienes toman las decisiones en la cúpula. Es decir, pueden ser mediáticamente escandalosas o al menos ruidosas pero no generan mayor inestabilidad.

DOLOROSAS. De cara al proceso electoral 2021 el PAN sufrió algunas inconformidades y fisuras internas que le llevaron a perder municipios como Silao y San Miguel de Allende, sin duda los que más dolieron y que en parte, se debieron por la fuga de inconformes a otros institutos políticos.

MEDIÁTICAS. También el PAN sufrió algunas renuncias a la bancada en el Congreso local. Los responsables se postularon luego por Morena pero en realidad ni en las votaciones legislativas ni en las urnas esas salidas provocaron daños mayores.

ALLÁ SÍ. Más complejo y doloroso resultó el 2018 cuando el blanquiazul tuvo que aguantar la partida de la salmantina Beatriz Hernández Cruz a Morena y la renuncia al partido de Ricardo Sheffield Padilla. La primera ganó para Morena ese municipio mientras que la rabieta de Sheffield, conjurada hace tres años, ahora no pudo ser evitada aunque no tuvo mayores consecuencias.

PURGA. Recientemente, el PAN Guanajuato abrió un proceso de sanción contra más de 60 militantes que apoyaron a otros candidatos o expresamente tuvieron posturas abiertamente contrarias a gobernantes emanados de sus filas. Uno de los más llamativos es el de Carlos Arce Macías, militante de la capital del estado, crítico implacable del alcalde Alejandro Navarro.

A DISTANCIA. Arce, académico del Centro de Investigación y Docencia Económica quien fue funcionario federal en los sexenios gobernados por el PAN en lo federal, no vive de ser un burócrata de los gobiernos azules y en sentido estricto, esa lejanía le permite exhibir la persecución sin consecuencias para su vida laboral.

CÍCLICO. De manera simultánea, el exgobernador Carlos Medina Plascencia retomó críticas que ha hecho en otros momentos a usos y costumbres azules más en el ámbito federal que en lo local.

TEMBLOR. Cuando lo hizo en Guanajuato allá por 2014, sí cimbró las estructuras internas porque obligó a la cúpula azul a modificar decisiones. En parte, gracias a su rebelión, el actual gobernador Diego Sinhue no fue el candidato a la alcaldía aunque también aportó mucho a la sacudida interna, Ricardo Sheffield.

SE LE PASÓ LA MANO. Pero fue ese derecho de veto ejercido al extremo el que lo obligó a regresar a un cargo como síndico de la primera administración de Héctor López.

CAYÓ DEL PEDESTAL. Mala experiencia para él, para el alcalde y para el PAN. Él, se volvió terrenal y vulnerable a la crítica. El alcalde, débil y con trato especial hacia Medina y el partido, excesiva tolerante a las patadas al pesebre azul.

TODO SERENO. En resumen, salvo, alguna estridencia mediática, poco daño a la estabilidad interna del blanquiazul le harán las “rebeliones” de Arce y Medina. De hecho, Medina ha gozado de trato especial. Si lo midieran con la misma vara que a otros, ya también estaría fuera de las filas panistas. Pero en todo hay niveles.

LA DEL ESTRIBO…

Expertos como el doctor Alejandro Macías han dicho en los últimos días que la pandemia por covid-19 y su tercer pico con la variable Delta como nuevo agente detonante parecen ceder o al menos estabilizarse.

Un solo dato. El pasado 5 de septiembre, había 4 mil 505 casos activos en Guanajuato; ayer el reporte era de poco más de 5 mil 200. De hecho con algunas fluctuaciones pero los casos activos no han pasado de los 5 mil 500.

La ocupación hospitalaria hace dos semanas era de 25% y ayer era de 29%. El promedio de casos por día ya no ha sobrepasado los 800 como fue común en la segunda quincena de agosto.

Una noticia alentadora que, es de desear, se mantenga justo con el regreso a clases presenciales. No es tiempo de cantar victoria aún.

Recordar es volver a grillar

LA CRISIS DE LAS POLICÍAS MUNICIPALES: DIFÍCIL LA REMONTADA

Una de las críticas más certeras que ha hecho el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo a su antecesor, Miguel Márquez Márquez, ha sido el descuido de las policías municipales como parte esencial del combate a la inseguridad.

Y a la mitad de su sexenio, el gobernador puede presumir cierta mejoría pero ha sido muy complicado revertir el deterioro de un sexenio en el que se fomentó el mando único que hizo que algunos alcaldes se echaran a la hamaca entre ellos algunos panistas que de plano hicieron desaparecer sus corporaciones como el caso de Salamanca.

Los errores desde luego no tienen color partidista.

Hace cinco años ya en el gobierno de Héctor López, por ejemplo, la noticia de nuestra portada de Correo era la vinculación a proceso de cuatro policías municipales en León como presuntos responsables de la muerte de un detenido que había sido llevado a los separos por faltas administrativas.

Hace 10 años, con el ahora morenista Ricardo Sheffield como alcalde, otro escándalo. Cuatro policías saqueaban una mueblería en pleno centro de la ciudad. Lo hacían con el uniforme y a bordo de una patrulla de la corporación. Los hechos quedaron registrados en una de las cámaras colocadas en la vía pública.

“Tengo que informar de hechos que me son muy lamentables como Presidente Municipal, y es el haberme enterado con pruebas contundentes, les puedo decir que es vergonzoso que hayamos descubierto a dos mujeres y dos hombres policías saqueando, robando un negocio, y que mi instrucción ha sido y seguirá siendo total apego al estado de derecho, cero tolerancia a la corrupción (…) en consecuencia, solicito que se aplique todo el peso de la ley”, decía en 2011, el entonces el alcalde de León Ricardo Sheffield.

Recientemente el fiscal general, Carlos Zamarripa, habló del porcentaje de policías asesinados que, según las indagatorias de las autoridades, andaban en malos pasos.

“Yo te puedo decir que el 20 por ciento de los casos que hemos indagado y que tenemos elementos, han estado vinculados lamentablemente de manera activa con algún grupo, el 80 por ciento han sido exactamente por el trabajo que han venido realizando y como represalia a ello”.

La vulnerabilidad de los policías de hecho llevó a que el pasado 17 de mayo el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo decretara las bases para otorgar medidas de seguridad a efectivos de la Comisaría General de las Fuerzas de Seguridad y Dirección General del Sistema Penitenciario autorizando a la Secretaría de Finanzas para disponer de recursos suficientes para pagar gastos de reubicación para policías (y sus familias) que sean objeto de amenazas.

La imagen del día

EL LADO OSCURO DEL RECORTE ESTATAL: 800 BURÓCRATAS DESPEDIDOS

En política, ya se sabe que la forma es fondo y así lo dejó en evidencia el gobierno del estado que boletinó poco después del mediodía del sábado algunos detalles del anunciadísimo recorte por parte del gobernador Diego Sinhue.

Es decir, el estilo, el momento y las generalidades de la información dejan claro que no es un anuncio que deje muy cómodo al gobierno estatal.

Es un arma de doble filo. Bajar el gasto corriente, quitar dependencias, recortar gastos superfluos tiene su mérito pero también su lado oscuro y en este caso lo fue el despido o liquidación de al menos 800 burócratas.

“… reducción del personal de las estructuras administrativas entre un 5 y un 10 por ciento, reducción del gasto de operación, evaluación de los proyectos de inversión, compactación y desaparición de estructuras gubernamentales”, dice escuetamente el comunicado sin precisar la cantidad exacta de nuevos desempleados.

“Más de 800 personas”, precisó la coordinación de Comunicación Social ayer aunque hasta el cierre de esta columna no hubo respuesta al requerimiento sobre las áreas más afectadas por los recortes.

Solo se aclaró que no se afectó a maestros, médicos, enfermeras ni policías y que además de las áreas que se fusionan, hubo recortes en las secretarías de Desarrollo Social y Humano, Educación y Desarrollo Agropecuario.

“Producto de esta revisión se obtuvieron los siguientes resultados, que tendrán impacto a partir del último trimestre del año y en el presupuesto 2022: se lograron 431 millones de pesos con la reducción del capítulo de servicios personales y 184 millones de pesos en gasto de operación”, presume el comunicado del sábado.

En otras palabras, bajar burocracia es un trago amargo para cualquier gobernante aunque sea un modo de austeridad. 800 desempleados al menos de la nómina es una crisis que requiere gestión y control de daños.

Y también dinero porque todos esos empleados que fueron recortados tendrán que ser liquidados conforme a la ley. Un trago amargo que tendrá que dar el gobierno estatal inevitablemente.