EN SUS MARCAS. De cara a 2024 veremos a partir de ya, movimientos, maromas y definiciones. Hoy, con el arranque de las nuevas administraciones municipales, la nueva legislatura y los reacomodos en el poder político, ya vemos algunos gestos que pudieran salir de lo normal.

CERCANÍAS Y LEJANÍAS. Vimos por ejemplo a la priista Yulma Rocha Aguilar más cerca del Verde que del PRI en la naciente legislatura. En las tomas de posesión, normal la presencia de Marko Cortés en la toma de protesta de Alejandra Gutiérrez Campos, pero por ejemplo, llamó la atención que del PRI no hubiese algún enviado nacional en el acto donde Mauricio Trejo Pureco asumió el poder en San Miguel de Allende.

LAS DUDAS. Tampoco estuvo el gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo quien llamó telefónicamente a Trejo cuando ganó la elección. Veremos cuánto tarda en visitar ese municipio en donde la transición ha sido de las más tensas del estado.

A MANO. El mandatario estatal cubrió sobradamente su cuota de pluralidad al acudir a las tomas de posesión de los alcaldes morenistas de Silao y Salamanca.

VAYA, VAYA. Quizá a sabiendas de ello -y también porque ahí ganaron alcaldes de la tribu morenista de Ernesto Prieto- el titular de Profeco, Ricardo Sheffield prefirió ir a atestiguar a Moroleón la toma de posesión de Alma Sánchez Barragán, emanada de Movimiento Ciudadano.

QUÉ TAL, EH. Ahí coincidió con Arturo Montiel, el exgobernador de Estado de México para conformar un dueto de convidados extraño. Eso fue casualidad. La presencia de Sheffield con MC levanta suspicacias en torno al futuro del expanista que tiene algunos malquerientes en Morena.

MÁS VALE. Es demasiado pronto para tejer especulaciones rumbo a 2024, pero hay políticos que no dan paso sin huarache. Ahí queda la anécdota para lo que se ofrezca más adelante. Pudo ser una simple coincidencia porque es demasiado pronto para adelantar vísperas.

Falta todavía mucho trecho por recorrer y seguramente los partidos de oposición comenzarán a mover sus fichas y a abrir la baraja rumbo a la sucesión.

LA DEL ESTRIBO…

En otros tiempos hubiese sido una irreverencia política, pero hoy el entorno cobija ampliamente esta acción y hasta la viste con un tufo de generosidad y apertura política.

Ayer fue homenajeado en Apaseo el Grande, por la administración de José Luis Oliveros, Porfirio Muñoz Ledo, uno de los políticos emblemáticos de las últimas décadas en México y protagonista central en vario momentos claves del país: el movimiento opositor en la cuestionada elección de 1988, luego en el movimiento exitoso por la alternancia con Vicente Fox en 2000 y, más recientemente, en el proyecto que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia en 2018.

Pero Muñoz Ledo (que se convierte siempre en militante incómodo de una causa) hace rato que se deslindó de la 4T y fue expulsado del paraíso de los ayatolas lopezobradoristas.

Y claro, además de todo el palmarés nacional en lo local recordamos su participación en la elección de 1995 cuando fue designado candidato a la gubernatura “por derecho de sangre” y luego le levantó la mano a Vicente Fox.

Ayer fue vitoreado por varios panistas que lo ven como un aliado que, con toda su experiencia, sabe que su lúcida inteligencia sigue levantando pasiones.

EL FRACASO DE LA AUTONOMÍA DE LAS CONTRALORÍAS: LA REFORMA INÚTIL

Alguna vez lo dijo como candidato a diputado local Ricardo Torres Origel -y tenía mucha razón sobre la reforma a la Ley Orgánica Municipal aprobada-; lo decía en 2017: “Las dependencias han sido sumisas porque están sometidas al marco de la ley que establece claramente quién es el jefe, y con esas limitaciones está muy difícil”.

Esta última virtud la poseía Ricardo Torres Origel (qepd), quien hace tres años, siendo diputado local, ponía el dedo en la llaga al augurar en el estreno de la reforma que quitaba a la primera minoría de los ayuntamientos el derecho a proponer contralor para dárselo al alcalde a través de una consulta ciudadana, el fracaso de tal cambio

Torres Origel recién se estrenaba como presidente de la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales; decía entonces que, si bien se resolvía el problema político que implicaba que la primera minoría propusiera la terna para la Contraloría y se partidizara la Fiscalización, con la reforma en vigor, el contralor municipal seguiría siendo un subordinado del alcalde.

Y eso es lo que ha ocurrido durante los últimos trienios en las alcaldías de Guanajuato. Los contralores municipales supuestamente son elegidos a través de una consulta ciudadana. Lo cierto es que en realidad quien decide es el alcalde o la alcaldesa en turno.

Y revise usted lo que pasa en las contralorías municipales donde el filtro para elegirlos siempre es controlado por el gobernante en turno.

Si el presidente o la presidenta municipal mete mano para dejar los consejos ciudadanos -como en el caso de León- a su gusto, ¿por qué no habría de hacerlo con el contralor o contralora municipal?

Lo mismo ocurre con la Secretaría de Transparencia y Rendición de Cuentas, aunque sea en la esfera estatal. Los órganos fiscalizadores se convierten en una vacilada y lo seguirán siendo mientras estén a criterio y apertura del gobernante en turno que da y quita poderes a su leal saber y entender.

SÁNCHEZ CASTELLANOS: EL REGRESO DEL INCÓMODO

A penas rindió protesta como síndico del Ayuntamiento de León, José Arturo Sánchez Castellanos soltó metralla para dejar constancia de que mantiene el sello de la casa: combatividad y un afán de incomodar al panismo gobernante en el que reina la disciplina y el hacerse de la vista gorda cuando los de casa se portan mal.

Sánchez Castellanos presentó sendas denuncias ante la Contraloría municipal de la que ya fue renunciado Leopoldo Jiménez para dejar una encargada de despacho.

Una es contra el exdirector de Desarrollo Rural, Rodolfo Ponce por presuntas anomalías al otorgarle -presuntamente, de manera indebida- una reducción muy importante en el pago del impuesto predial.

En este asunto, el director de Desarrollo Rural tiene la facultad de emitir un dictamen para catalogar un terreno como zona agrícola y de esta manera reciba algunos beneficios en el costo del predio y, por consiguiente, en el caso del predial.

La presunción es que el exfuncionario Ponce catalogó inadecuadamente ese predio para favorecer a un particular.

Y la otra, por presuntas irregularidades en la desafectación y venta de terreno al empresario Gabriel Padilla Cordero que afectó a un kínder. En este caso, Sánchez Castellanos presume que hay irregularidades en el avalúo (principalmente) y en no considerar al comité de colonos de Mirador Campestre.

Eso sí, deslindó a los exregidores y síndico del Comité de Adquisiciones que aprobaron el procedimiento, pues recibieron información parcial por lo que la responsabilidad habría sido de funcionarios de otras áreas de la anterior administración encabezada por López Santillana.

El síndico panista cree que es posible iniciar un juicio para que -en caso de lesividad- se revierta la propiedad.

Dos cosas destacan en esta denuncia: la determinación de Sánchez Castellanos por mantener ese perfil combativo, que incomoda y sale del comportamiento ordinario ya como líder empresarial o como parte de un proyecto político.

Lo demostró en sus dos gestiones como presidente del Consejo Coordinador Empresarial de León, pero también como regidor priista en la administración de Ricardo Sheffield en el trienio 2009-2012.

En este fue un opositor constante a Sheffield al punto que rompió con la entonces lideresa tras bambalinas de la fracción de regidores priistas, Bárbara Botello. En su primera incursión desde el CCE fue piedra en el zapato del entonces gobernador Vicente Fox y en la segunda del dúo dinámico, Álvar Cabeza de Vaca y Carlos Zamarripa.

Hoy, está por verse el papel que asume con Alejandra Gutiérrez. Porque es hasta cierto punto natural que un gobierno -aunque sea emanado del mismo partido político del trienio anterior (como el de León)- emprenda acciones espectaculares para legitimarse e impactar a la tribuna.

En otras palabras, que Sánchez Castellanos incomode a algunas conciencias en el PAN puede no sorprender tanto si se trata de los exinquilinos de Palacio Municipal.

Lo verdaderamente interesante será saber si Sánchez Castellanos no tiene tapujos en incomodar en su momento a Alejandra Gutiérrez Campos. Ese fue el talante de sus anteriores apariciones, cuando recuerda: si ya saben cómo soy, ¿para qué me invitan?