ÚNETE A LOS OPTIMISTAS. En el escenario más oscuro que han enfrentado desde su larga estancia como oposición en Guanajuato, los priistas arrancaron ayer con una buena dosis de optimismo su camino hacia el proceso electoral de este año con los prerregistros de candidatos que confirmaron la mayoría de las presunciones y que arrojaron una que otra sorpresa.

LOS QUE SERÁN. No son registros definitivos sino el primer filtro para evitar confusiones a la hora de los dedazos pero buena parte de los registros únicos, tendrán la ratificación de las autoridades partidistas.

LA FE. 7 de los 11 alcaldes en funciones del tricolor se apuntaron en búsqueda de la reelección, dos más ya no tenían derecho a la misma mientras que Gustavo Alfaro de Manuel Doblado, buscará una diputación local. El de Abasolo, Samuel Cruz, mientras tanto, ya no buscará nada.

SEGUNDAS PARTES. Hay quienes ya tuvieron la dicha de ganar una elección y creen que lo pueden volver a hacer como Mauricio Trejo en San Miguel de Allende que es una de las sorpresas de última hora; Edgar Castro Cerrillo, apuesta a su pasado ganador y la volatilidad de las preferencias de los cuevanenses para desafiar al panismo que tiene fe en Alejandro Navarro.

REEDICIÓN. En León, Roberto Vallejo Rábago quien le ganó en 2012 a Jorge Espadas la elección de diputado local podría volver a enfrentarlo en esta contienda pero en un distrito federal.

ADVERSIDADES. El problema para los priistas es que no es lo mismo los 3 mosqueteros que varias elecciones después. Salvo en la capital del estado, en las otras demarcaciones el PAN ha hecho valer su apuesta en la marca. De cualquier modo, no deja de ser alentador para el priismo encontrar gallos que no le temen a la adversidad.

ES LO QUE HAY. No ocurre lo mismo en los 4 municipios más grandes del corredor industrial, León, Irapuato, Salamanca y Celaya en los que el PRI recurre a los candidatos disponibles no a los ideales. El joven dirigente Juan Pablo López Marún, la regidora Karen Guerra, Coral Valencia y el exdiputado y exdirigente estatal Javier Contreras respectivamente van al altar de sacrificios a sabiendas de que ni siquiera son ahora segunda fuerza política en cada municipio.

TODO PEGA. El panorama nunca ha sido tan oscuro antes para el tricolor en Guanajuato porque las expectativas de ganar espacios son escasas además de que hoy ni siquiera son un rival temible para el PAN y por si fuera poco, el arroyismo ya dejó algunos huecos que aunque pequeños, son significativos en un partido tan golpeado.

LA DEL ESTRIBO…

El exalcalde de Salamanca Justino Arriaga Rojas tendrá que encomendarse al santo de su devoción si quiere la nominación para ser el elegido de su partido y volver a competir por el Distrito 8 federal con cabecera en Salamanca, el único que tendrá coalición en Guanajuato con PRI y PRD en la próxima elección.

Y es que en el PAN estatal tienen en mente invitar al titular del distrito de riego de la región Agustín Robles aunque no descartan al actual diputado en funciones. Justino, logró rescatar hace tres años ese distrito federal de la sorpresiva irrupción de la coalición “Juntos Haremos Historia” que se agenció la alcaldía y el distrito local. Pero, hoy no la tiene tan segura pues incluso en el tablero de posibilidades aparece Miguel Fuentes Serratos.

Por cierto, vaya chunga la de los panistas con el falsamente misterioso registro de Luis Ernesto Ayala Torres quien decidió no solo alejar los reflectores de su anotación para competir por el III distrito de León sino que prefirió que no se difundiera su nombre en la publicación que hizo el PAN en estrados electrónicos de la procedencia de registros.

Y todo porque el secretario de Gobierno no va a renunciar pronto a su cargo, que porque tiene pendientes por resolver y bla, bla, bla. A los panistas les dice cuando le cuestionan sobre el tema: “no hagan caso a los medios”. Todo, mientras logra el efecto exactamente al contrario cuando en su partido es secreto a voces que es el tapado no tapado.

LEÓN: A UN SEXENIO DE AQUÉL TRIUNFO DE LAS FAKE NEWS

Hoy las “fake news” forman parte ya de la normalidad de las redes en nuestro país. Se usan incluso como herramienta de ataque entre políticos pero fue hace ya mucho tiempo, si hablamos en términos de avances tecnológicos que en León, provocaron una psicosis social no vista antes ni después como efecto de la publicación de noticias en esas redes.

Al mediodía del 5 de enero de 2015, en varios puntos de la ciudad, en las inmediaciones del Descargue Estrella y el mercado Comonfort, en la zona Piel, en algunos centros comerciales y puntos específicos, reinó el caos, la tensión pero sobre todo la desinformación.

En unas cuantas horas, se multiplicó el cierre de comercios en varios puntos de la ciudad. No fue el “de boca en boca” lo que disparó el pánico sino una extraña paranoia en redes sociales.

Los “posts” en Facebook, los mensajes en Twitter pero quizás en mayor medida, los comentarios en los grupos de Whats App generaron una reacción en cadena nunca antes vista en esta ciudad. Un par de manifestaciones se habían anunciado en la ciudad en contra del alza al transporte pero ninguna de ellas se tornó violenta.

El rumor de que decenas de manifestantes causarían destrozos en negocios y la invitación al pánico para cerrarlos y tener cuidado con el ánimo de esas protestas, obligaron a la autoridad local a salir a pronunciarse para tratar de calmar los ánimos y apagar la desinformación.

Los hechos ocurridos un día antes en la ciudad y en otros puntos del país parecieron disparar los temores pero sobre todo, le dieron credibilidad a lo que ocurría. Y sí, en efecto, hubo quienes aprovecharon el momento para cometer vandalismo pero fueron los menos.

Increíblemente el pánico y la desinformación ganaban terreno al ver negocios cerrados y zonas de la ciudad con un aspecto fantasmal.

Poco a poco, la información oficial hizo que imperara la cordura y se disipara el pánico. Hoy, afortunadamente, solo queda el registro de una tarde oscura en el que las “fake news” ganaron la partida por unas horas.

COVID-19 EN GUANAJUATO: LA OCUPACIÓN HOSPITALARIA EN PUNTO CRÍTICO

Hoy no sólo es que Guanajuato sea la segunda entidad con más casos activos en el país sólo detrás de Nuevo León o León sólo esté debajo de Puebla en ese renglón el signo más preocupante en la entidad del nuevo pico que muestra la pandemia por Covid-19 en la entidad.

El tema que más debe inquietar a las autoridades locales es el crecimiento sostenido que muestra la ocupación hospitalaria en Guanajuato en los últimos 17 días.

El reporte Covid-19 que emiten las autoridades estatales con el corte al día de los datos de la pandemia mostraba el 18 de diciembre pasado una ocupación promedio de 52.8% de los hospitales del sistema de salud estatal, de 48.8 de los del Seguro Social y del 60% en los del ISSSTE mientras que los privados ya estaban como ayer al 100% de su capacidad instalada.

Al corte de ayer, la ocupación de los estatales era del 76%, la de los del Seguro Social del 69.6% y la del ISSSTE del 95% de su capacidad instalada.

En otras palabras, Guanajuato está muy cerca de llegar a niveles que presionarían la disponibilidad de camas para los pacientes graves por el nuevo coronavirus, un fenómeno que no se vio ni de lejos en el primer pico de la pandemia a mediados de 2020.

Esa hoy debe ser la mayor preocupación del gobernador, Diego Sinhue Rodríguez Vallejo, y de su secretario de Salud, Daniel Díaz Martínez, porque las cifras de ocupación muestran el promedio en cada sistema pero hay hospitales que ya están al tope y eso genera un nivel de preocupación adicional que era uno de los escenarios indeseables desde el arranque de la pandemia.

Curiosamente, los casos activos en la entidad y en León son menores a los que había a mediados de diciembre pero hoy esas cifras dicen poco si los hospitales se llenan de pacientes por Covid-19 y aún se espera el rebote de la movilidad durante las fiestas de fin de año en las que, más que reuniones masivas, se dieron los encuentros familiares.

Así, mientras en algunos países de Europa se anuncian medidas de confinamiento extremo, en nuestro país y en nuestro estado en particular, las autoridades mantienen su resistencia a esas estrategias.

El semáforo rojo se vuelve un mito genial al ver la movilidad en las calles y hoy, la apuesta de la autoridad vive su desafío mayor: no frenar la economía y confiar todo en la conciencia ciudadana y la capacidad hospitalaria.

La vacunación masiva se ve lejos y ya no hay reversa en el camino trazado.