Ana Ojeda

San Francisco del Rincón.- Siempre ha sido básico el uso de la bicicleta entre la población de San Francisco, hoy en día hay más de 33 kilómetros de ciclovía y son más los usuarios que las defienden.

Principalmente las mujeres son quienes encuentran sus ventajas, así sean delimitados por boyas en el arroyo, o la ciclovía al centro de los carriles en algunos bulevares.

Juanita Varela quien habita en la comunidad San Miguel aseguró que las madres de familia son quienes más los usan. “Yo todos los días voy y vengo al mandado, el bulevar Aquiles Serdán es mi zona de movilidad y viajo con mis 3 hijos, ahorita no van a la escuela, pero yo sí voy al mandado segura por la ciclovía. Es una zona segura, sólo que a veces los carros o los que viajan en moto no respetan, se brincan las boyas que delimitan el carril”, aseguró.

‘Chuy’ Hernández, oriundo de Purísima del Rincón, de la comunidad de San Bernardo, a bordo de una muy peculiar bicicleta que hasta placas de automóvil porta, y la usa como su medio de trabajo para pepenar, afirmó que en San Francisco y Purísima las ciclovías facilitan el tránsito a quien no cuenta con un auto.

“Se me hace seguro, va uno más cómodo en la calle, yo ando por todos lados en San Roque, El Maguey, Purísima, Las Colonias y a mí me parece bien. La placa de mi bicicleta en realidad la encontré tirada atrás de Aurrera, la puse en la bicicleta por si alguien la reconoce.  Yo soy pespuntador, pero desde diciembre no hay trabajo, ya voy para un año, pero también le hago a la techumbre, de albañil, tabiquero, y como sea ahora pepenando es que saca uno para comer, uno le busca”.

Cuando el alcalde Ramón Ascencio a principio de los 90 planteó los carriles exclusivos para ciclistas, en el centro de San Francisco hubo resistencias.

Con la llegada a la Presidencia de Juan Manuel Dávalos Padilla, la estrategia cambió, las ciclovías se comenzaron a impulsar de la zona del Maguey a la cabecera de San Francisco, para proteger a los obreros procedentes del sur a las fábricas en el área urbana.

Hoy las ciclovías están contempladas incluso en el Ecobulevar rumbo a León, en el bulevar Juventino Rosas y hacia el bulevar Las Torres en su conexión con Purísima, aunque los problemas de circulación en sentido contrario continúan.

Las niñas Yadira, Mari y ‘Leti’ habitantes del Maguey usan sus bicicletas para ir al mandado, pero su zona de circulación es sobre las amplias banquetas del bulevar del Maguey, para reducir riesgos al ser pequeñas aún.

Además de la invasión de los automovilistas o motociclistas en los espacios del ciclista también hay negocios o juegos inflables.