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Largas esperas, el otro padecimiento del Covid

Staff Correo

Guanajuato.- Familiares de pacientes Covid-19 se empiezan a juntar en el exterior del Hospital Comunitario de Purísima del Rincón, cuando anteriormente no se veía a nadie y  ahora se acumulan cerca de 50 a la espera de noticias de la evolución de sus seres queridos cuando sale el personal médico a comunicarles.

Ricardo López Pérez, de la comunidad de San Roque de Torres de San Francisco del Rincón, hace 15 días tiene internada a su mamá de 62 años. Ella empezó a no querer comer y con mucho frío, su pronóstico inicial era neumonía, pero al ingresar se determinó Covid-19.

Ma. Guadalupe Pérez Chagolla, tiene cinco enfermedades de control, su hijo Ricardo comenta “yo entiendo a los médicos que entre más enfermedades, se complica el caso y ellos hacen su máximo esfuerzo, primeramente Dios, todo saldrá bien y a echarle ganas”, externó.

En cuatro días es posible que les den de alta, pero no saldrá como ingreso, cuando despierte la dializarán, porque antes de ingresar por Covid-19 ya le habían  diagnosticado una necesidad de este procedimiento, con el virus se aceleró el problema y terminó con su riñón, comentó.

Como familia están pendientes de información día y noche, sábados y domingos van y vienen de la comunidad al Hospital Comunitario de Purísima, confían en que su mamá supere la enfermedad sin más complicaciones, pues ya está comenzando de a poco a respirar por sí misma.

La señora Pérez Chagolla es partera, está en contacto con mucha gente y aunque se estuvo cuidando, pues el acumulado de cinco enfermedades la volvió más vulnerable, sus defensas bajaron y el Covid-19 avanzó.

el virus no la ‘suelta’

Ha pasado casi un mes cuando ingresaron a la hermana menor de Juan Carlos, la joven de 22 años ingresó a la clínica T21 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por Covid-19, la mujer tiene diabetes, obesidad y asma.

Pese a todo, ha tenido momentos graves y en algunos en los que pareciera que ya la van a dar de alta, pero el virus no ha dejado que salga todavía, al menos se mantiene con vida.

Desde ese día que ingresaron a su hermana, Juan Carlos no ha podido verla, sabe cómo se encuentra porque personal médico sale del área de urgencias, aproximadamente a las 12:00, grita al nombre del familiar y le informan cómo va la evolución de salud de su hermana. Juan, no tiene celular, entonces no es posible comunicarse con ella.

“Hasta que esté estable no le hablan a uno. Ya cuando está muy mala le empiezan hablar a uno: tiene esto, mira se puso así, pero mientras no”, agregó. 

No importa si llueve o si pasa hambre. Juan desde hace casi 30 días se encuentra afuera del hospital ubicado en la colonia San Miguel, porque no sabe cuándo le puedan volver a llamar, hay ocasiones en las que le hablan dos veces por día, en otras ni siquiera eso, tardan más de dos días en darle respuesta. Cuando más contacto tiene con el personal médico es porque, su hermana se encuentra grave, necesita agua o papel. 

Juan Carlos, de 42 años de edad, comentó que trabajaba como repartidor de carnes, ahora no tiene empleo, a veces le regalan un taco, una torta o algo, a veces consigue dinero y va a comprar algo, pero lo más importante para él en este momento, es no alejarse de su hermana, porque es la única que lo sigue. 

“A mí me ha tocado ver que muchos han muerto, a veces, apenas los están bajando de la ambulancia cuando ya bajan muertos”, externó.

EZM

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