Juana Adriana Rocha

Guanajuato.- Los artesanos mexicanos están desprotegidos ante el robo de sus ideas y diseños. Patrones, técnicas de bordado y tejido que los pueblos originarios han preservado, dieron el salto a las pasarelas y portales de enormes marcas. Y no sólo eso, se ofertan a precios muy alejados de lo poco que reciben los creadores indígenas por sus piezas.

Veamos cinco de los casos más controversiales. Los diseñadores argumentan que no es robo sino inspiración. Y si bien, no hay nada nuevo bajo el sol, activistas exigen respeto al trabajo milenario de los artesanos.

Isabel Marant / Textiles mixes / 2015

La diseñadora francesa fue acusada de copiar bordados de las mujeres de Santa María Tlahuitoltepec, Oaxaca, y plasmarlos en túnicas y faldas. Sus prendas se vendían en más de 300 dólares. La controversia de este caso fue mayor debido al rumor, por fortuna falso, de que Isabel Marant había registrado los patrones para hacer uso exclusivo de ellos.

Nike / Bordados huicholes / 2016

La marca lanzó una colección de tenis decorados con diseños huicholes y mixtecos. Nike argumentó que su intención era promover el arte y la cultura de los pueblos indígenas. Sin embargo, la opinión pública consideró que estaban lucrando con la tradición y el trabajo de artesanos que jamás obtendrán las mismas ganancias con las creaciones originales.

Zara / Bordados chiapanecos / 2017

La firma española, acusada también de plagiar a ilustradores independientes, no resistió la tentación de fabricar prendas con bordados chiapanecos. Una de sus chaquetas es idéntica a las que confeccionan mujeres del municipio de Venustiano Carranza, Chiapas, y que se encuentran en 150 pesos. Marcas como Zara, les compran prendas en grandes cantidades para replicarlas y multiplicar los precios.

Dior / Macramé de San Juan Chamula / 2018

Mucho se discutió a quién había robado el diseño de sus bolsos la exclusiva marca, si a las comunidades huicholas o chamulas. De acuerdo con la antropóloga Karla Pérez Cánovas, la técnica la heredaron ambos pueblos de artesanos sudamericanos. Y aunque ni el macramé ni los diseños sean 100% mexicanos, es cierto que tampoco son invención de Dior.

Carolina Herrera / Textiles de diversas regiones / 2019

También escudándose en que se trata de un homenaje a la cultura mexicana, Carolina Herrara lanzó la colección Resort 2020. Sin embargo, fue señalada por plagiar textiles originarios de Tenango de Doria, Hidalgo, y los estampados de los zarapes del norte del país. Especialistas recordaron a los diseñadores que las prendas indígenas son lienzos donde los pueblos plasman su cosmovisión, no sólo elementos decorativos.