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Redacción

Ecuador.- Luego de dos años en los que el vicerrector de su colegio abusó de ella, y recién cumplidos sus 16 años, Paola Guzmán se quitó la vida en un hecho que conmocionó al país. Ahora, 18 años después del aterrador suceso, las autoridades aceptaron su responsabilidad en el caso.

La dolorosa historia de Paola y su madre comenzó en el año 2000 cuando la joven comenzó a sufrir diversos abusos sexuales por parte de Bolívar Espín, quien entonces era vicerrector del colegio Martínez Serrano, ubicado en Guayaquil, Ecuador.

Después de dos años de continuos daños que provocaron cambios drásticos en el ánimo de Paola, el 12 de diciembre del 2002, Petita Albarracín, madre de la joven, recibió una llamada del colegio donde se le informaba que algo había sucedido con su hija. Y, al llegar, la encontró tirada en una butaca de donde comenzó el traslado al hospital, mientras Paola le pedía perdón continuamente.

Ya en el nosocomio se le avisó que Paola había ingerido unas 11 pastillas llamadas ‘diablillos’ y que contenían un promedio de 20 miligramos de fósforo blanco inorgánico por tableta, siendo que tan solo 50 o 60 miligramos son suficientes para una cantidad letal.

Hasta ese momento, la joven de 16 años no había confesado nada sobre su agresor pese a las preguntas de su familia. Y luego de cierto tiempo en que continuó en estado de gravedad, falleció cuando era trasladada a una clínica privada para recibir mejor atención.

El aterrador descubrimiento

Petita supo de los abusos y el embarazo hasta que, en la clínica, una periodista le pidió denunciar a Bolívar Espín, luego que una compañera la hubiese contactado y contado que el funcionario escolar la acosaba, la violó y la embarazó.

Sin embargo, el cuerpo ya estaba con los forenses, quienes negaron el embarazo aún con una prueba de un laboratorio particular que una compañera suya le presentó.

“El victimario le indicó que debía practicarse un aborto en el servicio médico del colegio; allí nuevamente fue víctima de la violencia sexual pues el médico le condicionó el procedimiento a cambio de sexo. El abuso que tuvo mi hija lo vivió ahí en la escuela. Lo sabía el rector, las autoridades, los profesores, el alumnado, las compañeras y no me dijeron nada. Todos lo sabían“, relata la madre en declaraciones reproducidas para la BBC de Londres.

Esta semana, y tras múltiples investigaciones que la madre realizó durante 18 años, Ecuador ofreció disculpas por las omisiones que se tuvieron durante el caso, así como por no hacerle justicia a la muerte de la joven en su momento.

Con información de BBC y Cultura Colectiva

NDR