La tercera, la vencida y la cuarta ministra en la Corte

Si no hay cambio de señales, este martes se estará eligiendo en el Senado de la República a la cuarta ministra que llegará a la Suprema Corte de Justicia para imponer un nuevo récord histórico de 4 mujeres integrantes del máximo órgano del Poder Judicial al mismo tiempo. Con la muy posible designación de la doctora Loretta Ortiz Alfh por una mayoría de senadores, se estaría dando un paso más en la búsqueda de la paridad de género en una Corte que históricamente ha estado dominada por los hombres y en donde las mujeres siempre han sido minoría.

Para Loretta Ortiz se cumpliría con esta elección el dicho popular de que “la tercera es la vencida”, pues esta es la tercera ocasión en que el presidente López Obrador insiste en proponerla para ser ministra de la Corte y la cuarta vez en que comparece ante el Senado. De concretarse la próxima semana el nombramiento de la doctora Ortiz, exmilitante de Morena hasta el 2018 cuando renunció al aparecer en su primera terna para ministra, la 4T ganaría sin duda un voto cercano en la Corte. Un voto importante pero aún insuficiente para los fallidos intentos del Presidente por tener mayoría de votos en la Corte.

Paridad de género a paso de tortuga

Para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación tuviera por primera vez a una mujer ministra, tuvieron que pasar casi dos siglos y medio. Desde el Tribunal de Justicia para la América Mexicana, antecedente de la actual Corte, creado en 1814 por la Constitución de Apatzingán, no fue sino hasta 1961, en el gobierno del López Mateos, cuando se nombró a la primera mujer ministra en la persona de María Cristina Salmorán de Tamayo, quien llegó al cargo apenas 6 años después del primer voto femenino en 1955. Cuando la ministra María Cristina entró por primera vez al edificio de la Corte, los comentarios entre abogados y juristas hombres era que estaban litigando “ante la Suprema Corte y Confección”, narra Julio Martínez Rivas en su artículo “La Historia de las Mujeres en la Suprema Corte.

De ahí, narra también Martínez, pasaron 15 años para que se designara a otra ministra y fue en 1976 la abogada de Pemex, Livier Ayala Manzo, quien nunca pudo ejercer el cargo porque falleció un día después de que le notificaran su nombramiento para la Corte. Para reponer el lugar de la ministra fallecida, López Portillo nombró a otra mujer: Gloria León Orantes, que tenía experiencia como Ministerio Público y Juez del fuero común en el Distrito Federal. Norma León primero fue ministra supernumeraria, una figura existente entonces, y después en 1979 la nombraron numeraria adscrita a la tercera sala.

Casi 9 años después, Miguel de la Madrid nombró a otra nueva ministra, Fausta Moreno Flores, quien tenía experiencia como secretaria de Estudio y Cuenta de la misma Corte y Juez Administrativa. En total De la Madrid Hurtado propuso a cinco ministras mujeres, tres numerarias y dos supernumerarias.

Carlos Salinas de Gortari propuso a 8 ministros para la Suprema Corte pero todos hombres, ninguna mujer. Y fue hasta 1995, con la reforma judicial implementada por Ernesto Zedillo, que disolvió la integración anterior y dio paso a la Corte tal y como hoy la conocemos, que volvió a nombrarse a una mujer ministra: Olga Sánchez Cordero, abogada defensora de derechos de la mujer y la primera notaria mujer en la Ciudad de México.

Fue hasta 2019, cuando terminó el periodo de Margarita Luna Ramos, que el presidente López Obrador, en la segunda terna que proponía para la Corte, mandó los nombres de 3 juristas mujeres. Veremos cuánto tiempo más tendrá que pasar para que lleguemos a tener una Suprema Corte de Justicia de la Nación con mayoría de mujeres. Eso sería algo histórico con las nuevas leyes que fomentan la paridad de género y el avance cada vez más rápido de las mujeres en la participación política y de cargos públicos…. Los dados mandan Escalera Doble, la semana se compuso.