México es desde hace varios años una de las potencias económicas del mundo. La riqueza que genera es una de las más elevadas del planeta y su población es de las más trabajadoras. Eso lo dictan los números. Sin embargo, entre la población, y muchas de las veces por el interés de los grupos políticos que disputan el poder, se tiene la percepción de que somos una nación pobre, muy distante de las naciones ‘ricas’ del planeta. De hecho, en este sexenio hay el afán de hacernos creer que el país está metido en una pobreza muy lamentable.

Lo cierto es que somos un país rico, pero con una población mayoritariamente pobre. Es decir, nuestra producción de riqueza es alta, pero la distribución de lo obtenido no lo es. Se concentra en pocas manos. Los factores son varios y van desde corrupción hasta un sistema inequitativo de ingresos para la clase trabajadora, generado desde hace décadas.

Sobre el primer tópico, la riqueza del país y sobre todo luego del encuentro entre los mandatarios de Estados Unidos, Canadá y México, donde se acordó fortalecer el bloque ante la expansión económica de China, se dio a conocer el estudio “El auge del balance mundial: ¿en qué medida estamos utilizando nuestra riqueza de forma productiva?”, elaborado por el McKinsey Global Institute, donde México está en el lugar nueve en concentración de riqueza. Acumula tres trillones de dólares, misma cantidad que Japón.

El análisis de la firma refiere que China ya superó a los Estados Unidos, luego de que la riqueza global se triplicó en las últimas dos décadas, resultando que diez países representan 60% de los ingresos mundiales. México es uno de ellos.

Las distancias son abismales entre China y México, pues aquella acumula, según el estudio, 113 trillones, los Estados Unidos le siguen con 50, luego Alemania con 14, Francia 14, Reino Unido con siete, Canadá y Australia con otros siete, Japón y México con tres y Suecia con dos trillones.

Ahora bien, qué significa esto, en ambos países, las economías más grandes del mundo, más de dos tercios de la riqueza está en manos del 10% más rico de los hogares, y su participación ha ido en aumento, según el informe. Según lo calculado por McKinsey, el 68% del patrimonio neto global se almacena en bienes raíces. El equilibrio se mantiene en cosas tales como infraestructura, maquinaria y equipo y, en mucha menor medida, los llamados intangibles como la propiedad intelectual y las patentes.

El crecimiento se disparó en las últimas dos décadas. Es decir, hemos generado con mayor rapidez nuestra riqueza, bajo la fórmula de mayor producción, aumento de manufacturas y mayor exportación de bienes, lo que conllevó aumento de infraestructura. Es una interesante forma de medir qué tanto hemos desarrollado.

Ahora bien, el ámbito local, tenemos la buena noticia de que Guanajuato crece y es el estado no fronterizo con mejor desempeño últimamente. Creció 23.6% su actividad económica en el segundo trimestre de 2021 respecto de 2020. Además, INEGI nos refiere que es la sexta entidad con más unidades de negocios. Es reflejo de nuestro emprendedurismo. Se registraron 272 mil 559 negocios, 6.2% de los existentes, desde tiendas de abarrotes hasta constructoras o medios de comunicación, espacios culturales y cadenas alimenticias.

Todos estos datos nos ofrecen la oportunidad de saber dónde estamos parados y vernos de forma diferente ante el mundo. Sin olvidar que tenemos que resolver la gran brecha de ingresos entre nuestra población.