La revolución de Uno

Todos queremos cambiar el mundo, según dice la letra de la canción de los Beatles, ‘Revolution’. Y en el fondo tal vez es cierto que todos queremos ver algo de lo que representa nuestro mundo de forma distinta.

Algunos pueden desear un cambio político, económico o social; algo que transforme radicalmente la forma que nuestra sociedad se comporta y convive. Estos son cambios monumentales para un solo individuo, y sin embargo, han sido varios los hombres y mujeres en la historia que han sido responsables de iniciar un movimiento que, con el tiempo y suma de más personas han logrado lo que a primera vista parecía imposible; cambiar su mundo.

Activistas como Martin Luther King Jr o la Madre Teresa de Calcuta lograron cambiar su realidad favorablemente para los demás, entregando sus vidas para la causa que los motivaba sobre todas las cosas. En México, la Revolución Mexicana en particular buscaba alcanzar diferentes metas, idealizadas por individuos diferentes que, por azar o por fortuna lograron movilizar a miles de personas en armonía con sus ideales. Visiones tan diferentes como las de Zapata o Carranza forjaron la identidad de un país y abrieron la puerta a una nueva época con retos y oportunidades para todos.

Siempre es interesante reconocer la posibilidad que una persona con ideales y sueños tiene en sus manos. El asunto es que al verlos a la distancia, ya sea porque hace siglos que pasaron a la historia, o porque están lejos de nuestro alcance y nuestro entorno; perdemos un poco de objetividad y a la distancia los vemos un poco más idealizados de lo que realmente son.

Si bien la Madre Teresa, Zapata o Elon Musk tienen un gran mérito por abrazar sus ideales y convertirlos en realidad para una gran parte de la sociedad; debemos observar los cambios que tuvieron que enfrentar en ellos mismos antes de motivar grandes cambios y revoluciones de cualquier tipo.

En muchas ocasiones, el primer obstáculo que enfrentamos para alcanzar nuestros sueños, está dentro de nuestra mente y nos lleva a sabotear de muchas maneras diferentes las ideas que nos mueven y los sueños que nos impulsan.

El miedo, la evasión o la falta de claridad son tan sólo algunos de los bloqueos que nuestra mente impone como retos a vencer, con la sana intención de mantenernos vivos en entornos hostiles. Herencia biológica de nuestros antepasados y que no ha alcanzado a evolucionar a la velocidad que los tiempos requieren.

También debemos considerar que no todos los enemigos están en casa. Los intereses de muchos otros individuos y empresas, se mezclan para hacer un poco más difícil alcanzar nuestros objetivos. La pérdida de motivación derivada de los estímulos que tenemos alrededor hace muy difícil alcanzar a bajar esos kilos de más o a construir el hábito de ahorrar, leer o cualquier otro deseo o propósito que tengamos en mente.

La estimulación subconsciente que recibimos de toda clase de medios programa a nuestra mente para ser parte del sistema social actual, aunque en ese proceso sacrifiquemos los propósitos individuales frente a los que la demanda social impone. Vivir en esta sociedad moderna tiene sus costos y alguien debe pagarlos de alguna forma.

Lo que debemos hacer antes que otra cosa es darnos cuenta de los cambios que queremos alcanzar, primero en nosotros y después en nuestro entorno, construyendo un círculo virtuoso que permita dejar los obstáculos atrás. Una vez que sepamos que queremos cambiar hay que realizar un plan que tenga la claridad necesaria para mantener el rumbo el tiempo suficiente para construir un hábito que tenga arraigo en nuestra mente.

El siguiente paso debería ser el más sencillo, pero normalmente es el más difícil de mantener. Hacer lo planeado es siempre un gran reto pero si somos capaces de hacer aunque sea un pequeño cambio podremos mantener el rumbo correcto y para eso es importante que busquemos la forma de recordarnos que ese cambio que queremos lograr es valioso y positivo. Encontrar el motivador o premio correcto puede ser mucho más poderoso para renovar la motivación y seguir adelante con el gran sueño.

La única realidad es que no es fácil construir hábitos, pero una vez que logras vencer tu resistencia, puedes aspirar a metas más altas, y sin pensarlo siquiera puedes terminar de repente en la posición de esos grandes hombres y mujeres que cómo consecuencia de sus acciones detonan las grandes revoluciones que cambian al mundo para bien.