La paz en Colombia “ya está encaminada”, asegura el Papa

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El pontífice constató los deseos de paz y de vida de muchos niños y jóvenes

Notimex 

Ciudad del Vaticano .- El Papa Francisco aseguró hoy que la paz en Colombia “ya está encaminada”, reconoció que la guerra interna en ese país sudamericano provocó heridas “difíciles de cicatrizar”, pero consideró que las raíces cristianas de su pueblo serán “garantía de reconstrucción”.

Durante su audiencia pública semanal, ante miles de personas congregadas en la Plaza de San Pedro del Vaticano, el pontífice pasó revista al viaje apostólico por tierras colombianas que cumplió del 6 al 11 de septiembre pasados.

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Recordó que el lema de su visita fue “Demos el primer paso”, en referencia a un proceso de reconciliación que esa nación sudamericana está viviendo para salir de un conflicto interno que duró más de medio siglo y, “que ha sembrado sufrimientos y enemistades”, generando “heridas difíciles de cicatrizar”.

“Con mi visita quise bendecir el esfuerzo de aquel pueblo, confirmarlo en la fe y en la esperanza, y recibir su testimonio, que es una riqueza para mi ministerio y para toda la Iglesia. El testimonio de este pueblo es una riqueza para toda la Iglesia”, indicó el Papa.

Sostuvo que, como la mayor parte de los países latinoamericanos, Colombia tiene “fuertísimas raíces cristianas”, lo cual hizo aún más agudo el dolor por la tragedia de la guerra pero que, en la actualidad, constituye una garantía de paz, el firme fundamento para su reconstrucción y la “savia de su invencible esperanza”.

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“Es evidente que el ‘maligno’ quiso dividir al pueblo para destruir la obra de Dios, pero también es evidente que el amor de Cristo, su infinita misericordia, es más fuerte que el pecado y la muerte”, añadió.

Tras agradecer la acogida, la alegría y el afecto del pueblo colombiano, el pontífice constató los deseos de paz y de vida de muchos niños y jóvenes, quienes –dijo- “exultan de esperanza”.

El Papa recordó su paso por la ciudad colombiana de Villavicencio, donde escuchó los conmovedores testimonios de las víctimas de la violencia, así como su recorrido por Medellín y Cartagena, lugares que le permitieron encontrarse con las fuerzas vivas de la Iglesia y con quienes se consagran día a día en ayudar a los más pobres.

Confesó que una de las cosas más impactantes para él fue ver, en todas las ciudades y entre las multitudes, a los padres y madres que alzaban a sus niños para que el Papa los bendijera y decían: “¡Este es nuestro orgullo! Esta es nuestra esperanza”.

“Yo pensé: un pueblo capaz de tener niños y capaz de hacerlos ver con orgullo, como esperanza: este es un pueblo con futuro. Y me gustó mucho. Es un pueblo alegre entre los tantos sufrimientos, pero alegre: un pueblo con esperanza”, insistió.