Jazmín Castro

León.- En el tianguis del Espíritu Santo fue donde Rogelio, de 43 años de edad, encontró una oportunidad para mantener a su familia, ante el desempleo, gracias a la venta de ropa de segunda mano… pero con una pequeña diferencia: él no comercia grandes cantidades ni vende la llamada ropa de ‘paca’, sino la de su familia y amigos.

Él arrancó vendiendo la ropa de sus seres queridos que le apoyan con lo que ya no utilizan y está en buen estado. Es la segunda vez que se instala en las inmediaciones del mercado, en la placita en la colonia Industrial, donde coloca una lona en el piso y ahí extiende la mercancía cerca del bulevar San Juan Bosco.

“Me dijo un amigo que ahí podía vender de todo y sólo pago 5 pesos por el lugar. Me daba pena, se me ve, pero tengo gastos con la familia y prefiero aguantármela que no pagar servicios, comida…”, señaló.

Contó que hasta el año pasado trabajaba en una empresa donde empacaban ropa en cajas, luego la distribuían por varios sitios en la República, pero con la pandemia la demanda de este servicio disminuyó y con ello, llegó el recorte de personal.

“Me tocó a mí y otros cinco empleados, pero me dijeron que cuando se retome todo normal o haya más trabajo me llamaban. Ya pasaron 6 meses y consigo otras formas de ingreso porque reparo otras cosas y las vendo, pero nada más”, comentó un tanto decepcionado.

No obstante, conforme las horas pasan en el tianguis ha conocido más gente, conoce otras historias y no se desanima, pues, aunque la pandemia le quitó el trabajo, dice que no está como otras personas que perdieron familiares y también buscan autoemplearse para salir adelante. 

ndr