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La pandemia la dejó sin trabajo; la vacuna la dejó ofrecer sus raspados para salir adelante

Redacción 

Comonfort.- Todavía el año pasado Ángeles trabajaba en una fábrica en Celaya, pero en noviembre hubo un recorte y la despidieron, no se dio por vencida así que se puso a vender raspados.

Ángeles Hernández vive en Empalme Escobedo, municipio de Comonfort. Para ayudarse a vivir, vende raspados por las calles de su comunidad  y estos días que hay fila de adultos mayores para vacunarse, le dio una nueva oportunidad y mejores ganancias.

Mientras raspa el hielo, Ángeles plática que solamente venden por temporadas, especialmente cuando hace calor, así que, sin trabajo fijo, sale a vender todos los días para sacar ingreso para sus hijos.

Su esposo también vende raspados, pero lo hace en ratos ya que por ahora sí tiene un trabajo de planta. La comerciante reconoció que en la primera campaña de vacunas en febrero sí se le vendió más de lo normal, pero no hacía tanto calor, sin embargo durante la aplicación de la segunda dosis se acercó a la clínica de salud de Escobedo, donde sus raspados se vendían uno tras otro, gracias a la  temperatura que se sentía en la calle.

Empujando su triciclo adaptado con sombra, ofrece sabores como: anís, piña, grosella, limón,  tamarindo y diablitos, sabores que ella misma prepara; sin embargo Ángeles reconoce la preocupación por su papá quién es adulto mayor, pero que no ha querido vacunarse, mientras que su mamá del grupo de entre 50 y 59 años espera que ya pronto le toque. Ángeles mencionó que, afortunadamente no habido ningún enfermo en casa, pero siempre creyó en la pandemia desde el principio y señaló que no hay de otra, más que cuidarse.

LC

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