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La naturaleza del Chaneque

Los chaneques son criaturas que viven en las profundas raíces de nuestro país.

Principalmente se les conoce en el sur de México, en Yucatán, Tabasco, Chiapas y Veracruz.

Muchas personas que dicen haber visto a estas fantásticas criaturas las describen como pequeños hombrecitos con menos de 70 cm de estatura, de ojos grandes enmarcando una nariz extrañamente larga y torcida. 

A estos seres fantásticos les gusta hacer travesuras, mover objetos, romper cosas y otras actividades que parecen inofensivas y que no tienen mayor objeto que entretenerse mientras exploran el oscuro rincón de un armario.

Hay historias que narran como la televisión se apaga o enciende sin razón aparente, mientras el control remoto cambia de lugar. Esto podría sin ningún problema tener una explicación razonable, excepto por las risitas traviesas que se escuchan al momento de apagarse el televisor.

Los duendes y gnomos son personajes comunes de los mitos y leyendas de varias culturas, siendo interesante como las similitudes de algunos de estos seres abarcan culturas que nunca se tocaron ni en tiempo ni en geografía.

Los dragones son otro tipo de animal mítico que podemos encontrar en sus distintas variaciones asiáticas, americanas y europeas. Pero hoy hablaremos de los pequeños protectores de la naturaleza, los duendes.

Algo que comparten estos seres de leyenda, además de la descripción de su  cuerpo y forma de comportarse, es el propósito de su existencia.

 Dependiendo de la leyenda y la región, estos pequeños seres protegen  las montañas,  el bosque y  la selva con todos sus habitantes.

Muchas de las leyendas que hoy escuchamos y reconocemos como fantasía en algún momento pudieron ser consideradas parte de una religión antigua que regía la forma de vida de las comunidades del pasado.

El hombre en sus comienzos tenía claro que la naturaleza tenía un papel fundamental en el equilibrio de la vida, siendo vital para la supervivencia de la tribu vivir en armonía con el entorno.

En esta época seres como los gnomos o duendes eran considerados guardianes y si bien su personalidad se describe como amable y juguetona, cuando había que proteger su hogar, podían convertirse en  violentos adversarios.

El primero en hablar de los elementales fue Paracelsus, mencionando en pleno Renacimiento que existían cuatro tipos de criaturas, relacionadas cada una con uno de los elementos básicos de la alquimia; la tierra, el agua, el aire y el fuego. Según Paracelsus, los gnomos eran las criaturas protectoras de la tierra.

Recordemos que la alquimia era la herramienta que los pensadores de esa época utilizaban para explicar el funcionamiento del Universo. En la actualidad sólo algunas de esas preguntas se  han respondido por la ciencia actual.

Algunos autores han contemplado con interés el cambio entre la relación del ser humano y la naturaleza, encontrando como el hombre fue asumiendo el rol de dueño de su entorno y por consecuencia capaz de hacer lo que quisiera con el mismo.

En la época del materialismo y el inicio de la revolución industrial, surgieron voces que buscaban hacer contrapeso protegiendo a la naturaleza y su magia cuál chaneques en la selva.

Personajes como Bertrand Russell o Carl Jung han intentado replantear el lugar que debe ocupar la Humanidad en la gran sinfonía de la naturaleza, En el caso de Jung, explorando como dentro del hombre moderno, materialista e individual existe la profunda raíz de un hombre de tribu que respetaba y veneraba  su entorno.

Puedes creer o no en  la existencia de los chaneques y no es mi intención tratar de convencerte de ninguna postura acerca de su existencia.

Mejor te invito a reflexionar sobre nuestro comportamiento como sociedad frente a la naturaleza y todos sus recursos, en un tiempo donde el planeta nos esta reclamando de diferentes maneras el irreversible daño que le hemos ocasionado.

Hoy la naturaleza esta cobrándose el poco respeto que hemos tenido por lugares que antes eran sagrados, tan sagrados que incluso contaban con guardianes para su cuidado y protección.

Tal vez esos guardianes de la selva deberían existir para proteger lo que los humanos hoy estamos destruyendo, o tal vez nosotros que los alejamos, deberíamos tomar su lugar.

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