Día de Muertos, el silencio de las tumbas

Este año no vendrán los muertos a visitarnos, pues las puertas de los panteones permanecerán cerradas. La eterna relación dimensional entre la vida y la muerte, esta vez quedará en suspenso y se restringirá a la intimidad familiar.

Hoy rompemos la tradición del ancestral culto a la muerte, que sembró sus raíces en las más pretéritas épocas mesoamericanas, antes de la llegada de los españoles, como una manera respetuosa de recordar a quienes ya habían abandonado este mundo. Asimismo, es justo reconocer cómo las prácticas de los rituales fúnebres en memoria de los fallecidos, generó una simbiosis cultural entre el espíritu nativo de las culturas indígenas y la religión católica impulsada por los españoles.

Sin embargo, aunque el festejo de una de las más sincréticas tradiciones del pueblo mexicano es del más profundo arraigo, esta ocasión también se verá sometido por las circunstancias del virus de la muerte. Este día 1 de noviembre estamos honrando a nuestros angelitos en un ambiente meramente familiar e íntimo, sin visitar las tumbas o las criptas que guardan los restos de tan queridas personitas.

Hoy que el peligro se pasea entre calles y reuniones, que viaja en autobús o camión urbano, que transita de mano en mano, se mantendrán cerrados los panteones y entre tumbas solitarias, sin festejos y sin flores marcará distancia entre la vida y la muerte. Mañana debemos dejar descansar la tradición y recordar a mamá, papá, esposo, esposa, hijos, parientes y suegros con un altar en casa y una plegaria en silencio.

Pero precisamente en los umbrales de este festejo y ritual del espíritu y la muerte, el mundo se ve amenazado terriblemente por un rebrote inesperado de contagios por el Covid-19 que viene en segunda oleada. Este viernes vimos que países como Francia, Italia, Alemania y España regresan a escenarios de confinamiento y restricción emergente de la vida social, con la limitación de la movilidad y reducción de actividades económicas.

El escenario de muerte y dolor no parece controlarse y a nivel mundial ya hemos rebasado los 45 millones de infectados y los fallecimientos superan el millón 200 mil, registrando casos como el de Estados Unidos de más de 90 mil infectados en un solo día. La muerte sigue dominando bajo la influencia del coronavirus y en México ya superamos la línea catastrófica de los 95 mil muertos y en Guanajuato más de 4 mil 150.

En medio del peligro mortal del Covid-19 este Día de Muertos debemos celebrar en casa, debemos evitar los tumultos e interacciones sociales, pues de acuerdo con lo planteado por el Dr. Daniel Alberto Díaz, secretario de Salud del estado, el incremento en contagios se encuentra en ascenso y peligrosamente comienzan a repuntar casos en la mayoría de municipios, obligando con ello a limitar eventos, espacios y aforos.

Pero importante resultaría revisar más rigurosamente las causales de la amenaza de volver a la semaforización naranja o rojo, pues eso nos llevaría nuevamente a la restricción obligatoria de actividades, lo que puede implicar cierre de fuentes de trabajo y vuelta al encierro en casa. Es desesperante ver cómo en pleno centro de las ciudades y plazas comerciales muchas personas se niegan indolentemente a utilizar el cubrebocas, a conservar la distancia preventiva y evitar los tumultos.

Algo está pasando con el relajamiento de las medidas sanitarias, nuestra sociedad se resiste a generar conciencia de preservación y cultura preventiva para abatir de una vez por todas a un virus que se niega a dejar de hacer daño. Colateralmente a las convulsiones socioeconómicas por cuestiones de salud, el mundo está a punto de sacudirse con la elección del presidente estadunidense dentro de 2 días, si gana Trump o Biden habrá secuelas de alto impacto político, por lo que parece que el 2020 aún guarda muchas sorpresas.

La prevención y el cuidado pueden preservar a una sociedad sin morir en el intento.