Ciencia y cultura, su prueba de fuego

Tras la triste realidad del dominio del Covid-19 en la vida mundial, esta semana fue inaugurado el Festival Internacional Cervantino, bajo la modalidad a distancia o virtual, esperando asimismo que la ciencia tecnológica de la Feria Hannover Messe 2020 haga lo propio del 28 al 30 de octubre.

Sin embargo, ambos rubros de la vida nacional y universal se enfrentan a una muy dura prueba de fuego, ya que se someterán a las limitaciones expresivas, comunicativas e interactivas que la modalidad virtual viene imponiendo a la dinámica social y empresarial. Filtro difícil de superar si se revisan los altibajos que otras actividades han sufrido al mutar a esquemas distantes vía plataformas virtuales, donde los resultados no han sido del todo favorables.

Por lo pronto el turismo, como otra de las actividades económicas afectadas, ya resiente la ausencia o disminución significativa de visitantes y la consecuentemente diezmada derrama económica. Adelantando un poco lo que parece no tener forma de evitar, perfila al turismo como el gran perdedor por la pandemia, mismo que se ha visto incapaz de superar con ingenio y creatividad el escenario catastrófico que lo mantiene colapsado.

Paradojicamente la sociedad del tercer milenio, otrora orgullo de la posesión del boom de la ciencia y los adelantos tecnológicos, se ha visto desilusionada y sometida a lo largo de casi 11 meses por el dominio pandémico de un virus milimétrico. Bajo este contexto de pánico y zozobra sanitaria, el mundo se ha dado cuenta que la ciencia y la tecnología nada han podido hacer para sobreponerse a los efectos de un enemigo invisible que ha detenido la maquinaria de la economía y la vida en sociedad, pues una vacuna aún se ve distante.

Ahora dos rubros de alto impacto como son la Cultura y la Ciencia Tecnológica, tendrán su hora de la verdad, donde se enfrentarán a los obstáculos interactivos de plataformas sensibles al impacto de la saturación, a las intermitencias de la capacidad de transmisión y recepción de señal, al deterioro de la emotividad e interés del espectador, a la fiabilidad de la nitidez comunicativa y a la sincronía de los diversos actores para concretar los objetivos esenciales de ambos eventos.

Ya se ha visualizado su sometimiento a las limitaciones aludidas, pues la inauguración del FIC y la presentación oficial de la Feria Hannover Messe 2020 destilaron un tufo de desinterés y ausencia de impacto. Incluso las personalidades participantes en ambos eventos se vieron superados por la frialdad del medio de interacción, denotando cierta desvinculación emocional y la incertidumbre de hablarle al vacío.

Estos escenarios y realidades tan hostigantes ya los han vivido otros rubros de la vida internacional que han colapsado por las secuelas pandémicas, como el sistema sanitario universal que se ha visto incompetente de contener el deterioro de la salud pública, registrando ya más de 40 millones de infectados y más del millón cien mil fallecidos.

Cosa similar ha visto el sistema educativo, que ha sido incapaz de implementar modelos pedagógicos garantes del aprendizaje más elemental de niños y jóvenes, por las carencias de herramientas tecnológicas, ausencia de modelos didácticos y ajustes curriculares que permitan al magisterio acceder a su alumnado en condiciones favorables. El recuento de daños educativos amenaza ser deprimente si se suma al colapso académico, el daño emocional y el impacto en la salud mental de nuestros chicos en formación.

Esperemos que los topes con la realidad, activen el letargo gubernamental e impulsen a los responsables políticos hacia la necesidad imperiosa de reorganizar la administración sobre la marcha, para dejar de subestimar las consecuencias que este mal apocalíptico y los yerros de las políticas públicas nos dejarán en el futuro cercano.