Como una acción que solo puede explicarse por ala urgencia de hacer sentir en la región noreste la presencia del aparato de gobierno en el último día de las campañas, Diego Sinhue visitó Victoria el miércoles 2 de junio. Solo que al llegar a un hospital en construcción se encontró con cuatro jóvenes rondando los veinte años (tres mujeres y un hombre) apostados a media calle con cartulinas en mano cuestionando civilizadamente ese acto de abierta intromisión en el proceso electoral: “Los jóvenes exigimos democracia” “Gober no viole el pacto democrático”. A través de las redes sociales fue ampliamente conocida esa inédita y legítima manifestación, quizás augurio de la gestación de nuevos ímpetus que en el futuro podrían enriquecer y oxigenar la vida pública del lugar.

Sin embargo, como si interpelar al gobernador de su partido fuera el equivalente de faltarle el respeto a alguna divinidad, desde el primer círculo del grupo panista que controla el gobierno local y que estaba operando para el candidato Juan Diego Ramírez, de inmediato fue perceptible todo un contraataque para descalificar esa protesta. Desde perfiles falsos de Facebook se lanzaron trillados argumentos acusandola de ‘pagada’, pero fueron más allá, se orquestó una agresión sistemática en particular hacia una de las participantes utilizando su aspecto físico para mofarse durante varios días tanto en mensajes abiertos, por inbox, como con memes que la denigraban haciendo alusión a un sobrenombre por el que se le conoce.

Un comunicado que divulgó esta joven da cuenta del nivel de insultos y agresividad al que se vio sometida por su atrevimiento de poner una cartulina al paso de Diego Sinhue: “Por decidir alzar la voz he recibido burlas por mi acción y otras tantas por mi físico. Personas con las que tenía comunicación cercana dejaron de tener comunicación conmigo solo por ser parte de otros partidos y no comprender que cada quien es libre de decidir y actuar. Se lo capaces que son las personas que apoyan al Partido Acción Nacional, así que no es necesario que sigan con perfiles falsos burlándose de mí, buscándome e insultándome. Los invito a hacer las cosas honestamente, ya obtuvieron su victoria quizás no de la manera correcta pero ahora festejan su triunfo sin dañarme, sigo de pie y con la frente en alto…”

El panista Juan Diego Ramírez, llegará al poder precedido de estas maniobras sucias.

Santa Catarina: más jaurías cibernéticas

También en la tierra del monseñor Rogelio Cabrera, desde el primer círculo de la alcaldesa con licencia Sonia García Toscano, se convirtió a Facebook en un río de veneno. Uno de los blancos de ataques denigrantes durante toda la campaña fueron las candidatas de Morena, Josefa Barrera, y del PRI, Petra Barrera . Desde perfiles falsos se ensañaron con alusiones a su apariencia física y hasta a su edad. La cuñada del prelado dejó suelta toda una jauría que a través de redes sociales denostó a sus adversarias aludiendo a cuestiones personales sensibles.

Todavía después de la jornada electoral se ha mantenido muy activo un perfil falso con el nombre ‘El Más Verdugo’, que al modo de un mastín furibundo y cobarde ataca a quienes emiten cuestionamientos al PAN y a las formas cómo ganó Sonia García. Solo que a los autores de la página les falla la capucha, pues presumiblemente pertenecen a un mismo clan familiar, además no supieron ocultar los paralelismos de ese patíbulo público con la inclinación que uno de ellos tiene por el heavy metal, y en una de sus últimas publicaciones, al mofarse con lenguaje soez de quienes se manifestaron frente al Consejo Electoral, se les escapó la frase “amos cabrón”, expresión que pobladores han escuchado mucho en boca de un funcionario de primer nivel en el actual gobierno.

Arnulfo Montes: mal comienzo…

Luego que Morena no lo hizo candidato, el iturbidense Arnulfo Montes engrosó las filas del PT, con la doble candidatura de alcalde y primer regidor se lanzó a una campaña que podría considerarse exitosa, pues abanderando un partido sin ninguna estructura, entre 10 contendientes fue el cuarto.

Este exalcalde se auto definió ante el electorado como ‘luchador social’ de izquierda, y manejó un discurso anti-corrupción con señalamientos severos y concretos, incluso hacia la administración panista que hace años encabezó Enrique Arvizu, esposo de la candidata ganadora.

Sin embargo, pareciera que ese ímpetu cívico fue pura pirotecnia para ganar simpatizantes, porque frente a la iniciativa de siete candidatos de manifestarse por lo que consideran anomalías de Acción Nacional, su reacción fue la de un conservador cualquiera que apela a la institucionalidad y al gastado discurso de que su preocupación no es protestar sino atender las carencias de los pobres. Pero no solo eso, también cayó en la descalificación a priori de esos llamados a movilizarse, hasta las definió despectivamente como ‘marchitas’, y agregó “me dan risa”. Y es que la opinión de que la elección no fue limpia va más allá de los candidatos y candidatas perdedores, ese sentimiento es compartido por segmentos de la población.

Mal comienzo de ‘Fito’, a quien en 1999 siendo alcalde sus opositores le tomaron la Presidencia y él mismo la recuperó mediante la movilización social. Si no fue solo un desplante desafortunado, esto augura que -como los violinistas- tomó el poder con la izquierda, pero lo tocará con la derecha.