El científico alemán Georg Lichtenberg acuño la frase “La inflación es como el pecado; cada gobierno la denuncia, pero cada gobierno la practica”. El pasado jueves 24, Banco de México incrementó en 25 puntos base la tasa de interés de referencia y las reacciones no se han hecho esperar, especialmente de aquellos que alertan este movimiento como un desacierto del banco central que pone en peligro el proceso de recuperación económica.

En la era de la posverdad, la discusión sobre la efectividad que tendrá el incremento en las tasas de interés esta ocultando al verdadero peligro, una inflación persistente y al alza. Es cierto que el principal impulso al aumento de precios ha estado del lado de la oferta, pero no podemos obviar que uno de los protagonistas en este fenómeno ha sido el gobierno, a través del aumento en energéticos y tarifas públicas.

La diferencia entre la inflación observada y la esperada por el mercado ha sido consistentemente mayor durante el año, comenzando a preocupar a expertos, infiriendo que este fenómeno no será ni breve, ni transitorio, con el riesgo de contaminar las expectativas de inflación de mediano plazo.

Podemos remitirnos a la Encuesta que Citibanamex realiza mensualmente entre especialistas y analistas económicos. En enero, la expectativa de inflación general para el cierre de 2021 y 2022 eran de 3.60% y 3.50% respectivamente, sin embargo, en la última encuesta llevada a cabo en junio, esa expectativa aumento a 5.10% y 3.61%.  Lo mismo sucedió en el caso de la inflación subyacente que también pasó de un consenso esperado para el cierre de 2021 de 3.50% a 4.0% en el mismo periodo citado.

El argumento para desestimar estos cambios es que obedecen a expectativas de corto plazo y que para finales de 2022 se convergerá con la meta del banco central. Entonces ¿Porqué es tan importante mantener las expectativas de inflación bien ancladas?  Pues debido a su incidencia directa en la fijación de precios, pues si los fabricantes empiezan visualizar que la inflación sigue proyectándose al alza, buscarán trasladar el aumento en costos de manera más rápida a sus clientes, de igual manera la expectativa también influye en la negociación de los aumentos salariales formando un círculo vicioso que alimenta la inflación. Esto sin contar que tienen que ver con la credibilidad del objetivo de inflación y para que el banco central mantenga esa confianza hay que tomar acciones.

La recuperación del consumo no será en función de una menor tasa de interés, ya está claro que será prácticamente conforme se recupere el empleo, lo cual depende en gran parte de la evolución de la pandemia (Que no haya rebrotes). En lo que respecta a la inversión privada, mientras no recuperemos la confianza de inversionistas de poco servirá que haya una tasa de interés artificialmente baja, influye más las iniciativas legislativas y políticas públicas que generen certidumbre. Sin embargo, permitir que la tasa de interés real (negativa) siga deteriorándose por la inflación, afecta a la mayoría de los ahorradores (No olvidemos el efecto en las pensiones), incentiva una mayor salida de capitales invertidos en valores gubernamentales con el efecto consecuente en el tipo de cambio, encareciendo importaciones y nuevamente alimentando más inflación.

Este ajuste, por lo sorpresivo de la medida brinda un margen de maniobra para que se pueda tener más información disponible y se confirmen tendencias de las variables que afectan la formación de precios, por lo que seguramente habrá una pausa en la reunión de la junta de gobierno de Banxico el próximo 12 de agosto, pero es muy probable que haya aumentos adicionales entre las reuniones del 30 de septiembre y la del 16 de diciembre. De igual manera este ajuste temprano, permitirá que los próximos cambios en tasa sean menos abruptos.

Un aumento en la tasa de interés, sin lugar a duda incrementa costos de financiamiento, pero los aumentos que se pronostican en los próximo 12 meses aun son en un rango cerrado, lo que aún permite asesorarse para la adquisición de instrumentos de cobertura ante incrementos superiores. Por otro lado, protegerse de la inflación es un reto que aumenta su complejidad conforme el grupo poblacional es menos consciente de su efecto y entre quienes tienen menos opciones para su cobertura, destruyendo mucho más de lo que se pretende beneficiar, por lo que es motivo de esperanza saber que aún hay claridad de mandato en Banxico.