La fiebre del pócker

La popularidad del pócker ha hecho que todo el mundo sepa qué es, por más que no todos se sepan las reglas.

No hace falta saber jugar al póker para saber de qué se está hablando cuando aparece en una conversación: las fichas amontonadas de distintos colores, los naipes y sus figuras, los jugadores bien vestidos alrededor de la mesa… El póker nos lleva a los casinos más elegantes, pero también a las timbas clandestinas de la mafia. La popularidad del juego ha hecho que todo el mundo sepa qué es, por más que no todos se sepan las reglas. Sea como sea, es incuestionable que el fenómeno del póker ha llegado para quedarse y que se ha convertido en una especie de fiebre que todo el mundo conoce.

¿De dónde sale el juego del póker?

Los orígenes de este juego se remontan a mediados del siglo XV. No sabemos con exactitud si el mismo surgió en el Imperio Chino o en el Persa, pero en cualquier caso no se trata de un juego de reciente creación. Sí es más reciente el nombre por el que lo referimos actualmente, póker, que fue el que los marineros franceses le pusieron cuando popularizaron el juego en los puertos del río Mississippi a su paso por la ciudad de Nueva Orleans.

A partir de ese momento, el juego de naipes empezó a extenderse. En origen, debido a las ingentes cantidades de dinero que se apostaban sobre la mesa, el póker era un juego reservado únicamente a las altas élites, que eran las que podían permitirse realizar tales apuestas. Más adelante, en los recientes años 70, con la llegada de la modalidad de juego Texas Hold’em, la popularidad del póker hizo que empezaran a organizarse los primeros campeonatos World Series. Los casinos de Las Vegas lo publicitaron con una gran inversión, previendo el éxito que iba a tener un encuentro de tales características.

El póker a través de las pantallas

Sin embargo, otro de los atractivos del póker sería descubierto con posterioridad; y es que el juego es divertido desde la mesa de apuestas, pero también desde fuera de ella. Cuando empezaron a televisarse los torneos, miles de personas asistieron en directo al desarrollo de las partidas. Los curiosos se amontonan en la sala de juegos, pero también en el salón de su casa, porque el póker es divertido de ver, tanto como de jugar.

La traslación del póker al mundo de internet ha intensificado las posibilidades de juego y visionado. Las distintas casas ofrecen la posibilidad de jugar en cualquier momento, pero también de conectarse a las salas de juego para seguir la retransmisión de la partida. Internet ha hecho que podamos ver, no únicamente la celebración de los torneos y campeonatos, sino cualquier otra partida que se vaya retransmitiendo.

Aun así, si bien estas nuevas tendencias de juego han permitido que el póker deje de estar reservado a las altas esferas, será difícil que el ideario colectivo se desprenda de la elegancia y la majestuosidad con la que siempre se ha relacionado.