La Cumbre de Washington: ¿cooperación o reclamos?

El presidente López Obrador llega hoy a su primera Cumbre Trilateral con sus homólogos de Estados Unidos y Canadá. Será la primera vez que el mandatario mexicano se encuentre cara a cara con Joe Biden y con Justin Trudeau. Y será también la primera revisión para saber qué tanto se ha consolidado el TMEC a tres años de su entrada en vigor y si este nuevo acuerdo está listo para avanzar hacia la meta ideal que se propusieron los tres socios comerciales cuando firmaron y renovaron su sociedad en noviembre de 2018: la integración gradual y paulatina para hacer de Norteamérica la región comercial más potente y competitiva del mundo.

Y aunque la palabra clave de este primer encuentro trilateral Biden-Trudeau-López Obrador es precisamente “integración” y ya está definida una agenda conjunta y acordada sobre la que dialogarán los tres países, en la que se incluyen básicamente tres grandes temas: 1. Una ruta colectiva para acabar con la pandemia en Norteamérica; 2. Fortalecer la competitividad en la región e impulsar un crecimiento equitativo; y 3. Acordar una visión regional para el problema de la Migración; la posibilidad de que dentro de esos tres grandes temas surjan otros subtemas y planteamientos de cada país no está descartada y es casi seguro que eso ocurrirá.

Por ejemplo, aunque México y el presidente López Obrador no lo tienen contemplado en su agenda de interés, desde Estados Unidos y Canadá la preocupación por el tema energético en el marco del TMEC es bastante clara. No sólo porque ambos países tienen empresas que han invertido en México en el sector eléctrico y energético, que hoy se ve afectado en sus contratos e inversiones por los cambios propuestos por el gobierno lopezobradorista en su reforma energética, sino porque dentro de las prioridades y compromisos establecidos en el acuerdo trilateral, está precisamente lo que denominan la “integración energética”.

Es muy probable, y así lo reconoció ayer el canciller Marcelo Ebrard, que aunque el tema energético no esté detallado en la agenda central, en las mesas de trabajo del T-MEC afloren las diferencias notables que existen en el tema energético en la visión de cada país. El presidente Joe Biden, por ejemplo, ha dicho a través de sus funcionarios, como el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, que tocar el tema energético es una de sus prioridades, al tiempo que empresarios y congresistas estadounidenses presionan y piden a Biden que “se muestre enérgico” con López Obrador sobre “sus incumplimientos en materia energética dentro del T-MEC”.

Tanto Biden como Trudeau tienen presiones de grupos empresariales de sus países para llevar el tema de la reforma energética y eléctrica de López Obrador a las mesas de discusión de este jueves en Washington.

En particular, las tres cámaras empresariales más importantes de Norteamérica se dicen “muy preocupados por los esfuerzos del gobierno mexicano para reducir la competencia privada en el sector energético. Los intentos por favorecer a empresas del Estado en detrimento de proveedores de energías renovables, minan la certidumbre de inversiones y auguran mayores costos así como menores oportunidades para los trabajadores de nuestros países”.

Si a eso se le suma el tema laboral, que es otra de las prioridades para Joe Biden y los demócratas y parte de los compromisos que México suscribió en el T-MEC para democratizar a los sindicatos mexicanos, está claro que no todo será “miel sobre hojuelas”.

Veremos si a su regreso el presidente y su comitiva, encabezada por el canciller Marcelo Ebrard, nos informan a los mexicanos de los dos temas, tanto si hubo acuerdos y avances positivos para el país en los esfuerzos de integración de Norteamérica, como si hubo reclamos o llamadas de atención sobre los temas de energía, la política latinoamericana y otros donde claramente hay diferencias entre los tres socios del TMEC… Se baten los dados. Capicúa. Repetimos tiro.