Economía y Sociedad Opinión

La covid-19 tan presente

La pandemia de COVID-19 sigue atenazado la economía del mundo. Las difíciles condiciones de producción de la vacuna, su distribución y aplicación en todo el mundo y los oleajes de contagios y muertes que restringen la movilidad de las personas, y por ende los factores de generación de bienes y servicios, siguen provocando paros en las empresas más sofisticadas, pues las cadenas de producción no se han estabilizado.

Honda frena su producción en Norteamérica por carencia de insumos y su planta de Celaya estará en paro al menos hasta el 5 de abril, lo que traerá aparejado un recorte en la percepción de sus trabajadores de 15 por ciento en 8 días de los 10 hábiles que estarán sin actividad, a decir de Alejandro Rangel Segovia, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Industria Metal Mecánica Automotriz Similares y Conexos de la República Mexicana (SITIMM), que tiene los contratos colectivos de Toyota y Honda en el estado de Guanajuato.

La razón del paro, de acuerdo a fuentes de Honda de México, dejan en claro que la pandemia está detrás de la decisión: “Derivado de distintos factores como el impacto de COVID-19, congestión en varios puertos, la escasez de semiconductores y el severo clima invernal de las últimas semanas en Estados Unidos, han afectado la cadena de suministros, y por ende la producción de nuestras plantas en Norteamérica. Sin embargo, nuestros equipos de compras y producción están trabajando para limitar el impacto de esta situación y están ajustando la producción según sea necesario para administrar cuidadosamente el suministro disponible de piezas y satisfacer las necesidades de nuestros clientes”.

En un principio se especuló la situación en torno a la carencia de gas natural, pero eso es sólo una parte del problema y no la mayor. La pandemia causa los estragos, pues la empresa, global como es, depende de los insumos que llegan de diversas partes del globo y hasta ahora, aunque con altibajos, la propagación y estadio de la COVID-19 no se ha terminado o acotado al mínimo.

Cabe recordar que, en 2020, precisamente a partir del 23 de marzo Honda suspendió su producción en toda Norteamérica. En aquel momento, la decisión se formuló por se debe a una disminución de la demanda de autos debido al impacto económico del Coronavirus COVID-19 y también por la carencia de insumos, al paralizarse la producción en Asia de autopartes. La parálisis planteada por un par de semanas se extendió hasta finales de mayo.

La carencia de insumos electrónicos ha sido un duro problema para las armadoras. Ya en febrero se reportaba una disminución de 29 por ciento en la producción de automotores por la carencia de chips. La escasez global de semiconductores viene a ser un freno a la recuperación del sector automotriz en México. En 11 de las 13 armadoras presentes en el país hay efectos de esta crisis. Al momento, sólo Toyota y BMW son las que han sostenido su producción.

De acuerdo con fuentes del sector, el retraso se componentes llega a los 3 meses y son piezas vitales que afectan las computadoras de los vehículos. General Motors, por ejemplo, paró su producción desde el 8 de febrero en su planta de San Luis Potosí y tiene planeado reactivarse hasta finales de marzo.

La suma de efectos, valorados por INEGI, marcan con claridad la situación: Durante febrero, la producción de vehículos cayó 28.9 por ciento, hasta las 238,868 unidades, comparado con las 335,708 ensambladas en febrero de 2019.

n Guanajuato emerge la situación, sin contar lo que significará para todas las empresas proveedoras que también deberán ajustar sus tiempos a las armadoras.

Y eso que no ha llegado la tercera ola.

Aviso de Ocasión

Como van las cosas, las distribuidoras de autos ven lejana aún la recuperación económica en Guanajuato. La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), en voz de su dirigente, Arturo González Palomino, dio a conocer que, durante el 2020, se registró una caída del 20 por ciento en sus ventas, 38 mil 561 vehículos que no se vendieron, sólo en el estado de Guanajuato, lo entidad, una pérdida valuada en los 750 millones de pesos y el despido de mil guanajuatenses en sus fuentes de empleo en el sector. La recuperación se ve a la distancia, dos o tres años más. Este año se espera la recuperación de 500 empleos.

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