San Miguel

‘La Colmena’, el negocio más longevo de San Miguel de Allende

Roberto López Arrieta

San Miguel de Allende.- La longevidad del negocio La Colmena se debe a la aceptación que le han dado los sanmiguelenses y a la tenacidad de las tres generaciones que la han mantenido vigente durante 120 años; hoy 30 familias trabajan en ella para ofrecer el pan más tradicional de la ciudad.

Antonio Rayas pertenece a la cuarta generación de familiares que se han hecho cargo del negocio. “Es  una historia que mucha gente conoce pero sobre todos una historia familiar que se ha convertido en parte de la historia de San Miguel de Allende”.

Narró que en 1901, don Florentino Rayas abre por primera vez la panadería La Colmena y ahí inicia un árbol genealógico en el que él se la pasa a su hija María de la Luz Rayas, quien a su vez, se la pasa a su hijo Manuel. Éste, debido a su juventud, no le interesa mucha la panadería y la fue dejando caer.

“Mi abuelo, don Antonio Rayas Gutiérrez se encontraba en Querétaro y al ver ésta situación se disgusta y decide venir a trabajar como empleado. Posteriormente llega a un acuerdo con su sobrino Manuel Rayas de que le iba a comprar la panadería en abonos y es así como mi abuelo se hace de ella”.

Dijo que a la muerte del abuelo, su abuela Bernardina es quien le da un impulso al negocio, sobre todo en la expansión, en su diversidad de pan y en la modernización de la producción. “Ella es el parte aguas para un negocio  estable y a la muerte de mi abuela es mi padre, José Antonio Rayas Vargas, quien se queda al frente de la panadería y es quien hasta el día de hoy todavía la maneja”.

Compartió que La Colmena soportó la revolución mexicana, persecuciones, levantamientos “y muchísimas otras cosas como problemas familiares; teníamos un tío que tenía también una panadería en la misma calle de Relox y que en algún momento se sintió con derecho de ésta. Soportó hasta cierres de salubridad y queremos pensar que soportará la pandemia de Covid 19, porque hoy somos una empresa estable, una empresa en la que sin duda, en los amasijos llegaron  comer los mismos revolucionarios. Sin duda ha sido testigo de la historia y parte del día a día de lo sanmiguelenses durante 120 años”, enfatizó Toño Rayas.

Con visible orgullo al hablar del negocio de su familia, Antonio Rayas calificó como  un privilegio formar parte de un negocio con tanta historia, “a veces no lo logras ver así de trascendental hasta que algo pasa. Hace 4 años que sufrimos un cierre preventivo de salubridad para hacer algunos cambios en los procesos de producción y fue muy interesante ver cómo la gente se volcó en apoyo a la panadería y nos hace ver más allá de la antigüedad y de que sea un negocio familiar, sino un negocio que le pertenece ya a la comunidad sanmiguelense”.

Enfatizó “hoy no podríamos distinguir San Miguel de Allende sin La Colmena; no se puede hablar de la gastronomía de éste pueblo sin hablar del pan que hacemos aquí”.

Recordó que se sorprendieron cuando en el 2010, en entonces presidente Felipe Calderón los reconoció como parte de los 100 negocios más antiguos del país “y nos entregaron un reconocimiento al ser solamente dos negocios en el Estado, una dulcería en Celaya y nosotros. No sabemos si somos el segundo o el primer negocio con mayor longevidad en el Estado”.

Hoy La Colmena tiene tres turnos laborando. El bolillo que sale a las 6:00 de la mañana, es del turno que trabaja durante la noche, para que muy temprano, restauranteros y torteros puedan preparar lo que la gente consume todos los días. A las 9:00 de la mañana empieza a salir el pan dulce, más bien pensado para la gente local que quiere desayunar o merendar; y a las 3:00 de la tarde vuelve a salir el bolillo caliente.

“Las recetas no están en un recetario, todas han sido transmitidas por la tradición oral de los panaderos y así como es una tradición generacional para los panaderos, también ha sido una herencia que les han dejado sus padres el trabajar aquí en la panadería”, dijo Toño Rayas.

Actualmente 30 personas dependen de la panadería, pero indirectamente se benefician muchas torterías y negocios.

La Colmena está ubicada en la calle de Relox, a pocos metros de la plaza principal y esa ubicación la ha mantenido en el ojo de inversionistas. “Muchas veces nos han intentado comprar el negocio, por la ubicación privilegiada que tiene, pero algo que ha movido durante 120 años ésta panadería es el arraigo a San Miguel de Allende y tener en cuenta lo que hacemos: es un pan que se elabora para los sanmiguelenses, por eso vamos a encontrar a un precio accesible y la calidad que no la podemos encontrar en ningún lado”, aseguró.

Y recalcó que si bien les ha beneficiado la ubicación,” hay que reconocer mucho más la calidad de pan. Siempre vamos a tener ese objetivo, ser el pan de San Miguel”, finalizó.

La próxima semana, La Colmena será reconocida por el gobierno local. Le colocarán una placa por sus 120 años de vigencia en un evento oficial para reconocerlo como el negocio más longevo de San Miguel de Allende.

Related posts