Redacción

Long An, Vietnam.- De manera similar a la historia del perro ‘Hachiko’ en Japón, sucedió con el can de Khet, Mino, que visita diariamente la tumba de su dueño de dos años fallecido hace algún tiempo.

Khet, de apenas dos años, había conseguido el permiso de su abuela para acudir solo al río Mekong, cerca de su vivienda en la provincia de Long An, sin embargo, un incidente le impidió volver a casa y el pequeño murió ahogado en el arroyo.

Posteriormente, este fue enterrado en la parte trasera de su casa, donde, consciente o inconscientemente, Mino acude todos los días a pasar un tiempo con su antiguo amiguito, dejando una conmovedora escena para todos nosotros.

De esta manera, Mino recuerda el vínculo de ambos que se hizo más fuerte luego que los padres del menor salían a trabajar cuando él tenía un año y su abuela se mantenía ocupada en las tareas del hogar.

Aunque no está ahí las 24 horas, sí lo hace la mayor parte del día, a veces tranquilo, a veces demostrando felicidad y otras tantas con la mirada perdida en la nada, como recordando los momentos que pasaron juntos.

ndr