Ana Lilia Ojeda

San Francisco del Rincón.- Ramón de Jesús Hernández González el domingo pasado hubiera cumplido 29 años. Justo este día cumpliría igualmente 9 meses con su novia Cindy, pero 4 días antes todo cambió. Se cumplió entonces la voluntad que dos años antes manifestó a su madre y hermana: se convirtió por convicción en donador de órganos para dar vida.

Candidato indiscutible a ser donador por su buena condición física, donó desde el músculo esquelético, su piel y órganos.

Compró una moto hace un año para desplazarse a sus trabajos y estudiar. Estaba ahorrando para un carro porque los camiones representaban muchos gastos para ir a estudiar a Celaya; 750 pesos cada semana, por eso tenía planes de estudiar y trabajar.

Tuvo diferentes incidentes con esa moto, pero él siempre fue cuidadoso. Manejaba siempre dentro del carril tranquilo, siempre con su casco. Sin embargo, 15 días previos antes del accidente estaba muy cansado, traía muchos trámites, tenía mes y medio de haber ingresado al CETAC a dar clases, estaba estudiando terapia y rehabilitación y era el mejor de su clase; daba clases de natación y clases en línea.

No entienden cómo pasó el accidente: unos metros antes de llegar a casa, venía de haber jugado futbol, estuvo en casa de una tía, regresaba con su mamá, la moto se fue contra una pared. ‘Mon’ tuvo doble golpe en su cabeza del lado izquierdo y luego de dos operaciones falleció. Vecinos, amigos, y no conocidos pidieron por él, se unieron en apoyos económicos que aún hoy siguen ofreciendo.

Mensajes de apoyo

Adolfo Ríos, el exportero y ahora político, recibió mensaje de Katerine Ayala, alumna de ‘Mon’, quien le dijo que era aficionado al futbol y su equipo favorito las Águilas del América, por lo que le mandó mensaje especial a la familia deseando que Mon esté en presencia de Dios.

Uno de los receptores de los órganos es Ángel de Jesús, deportista de 27 años; su mamá comentó que nadie conoce los designios de Dios, ambos llevan el nombre de Jesús: hoy llora por ‘Mon’, porque sabe el dolor de madre y a nombre de su hijo asegura que cuidará la oportunidad recibida.

Sus familiares narraron que el 7 de marzo, dos años atrás, falleció una de las tías de ‘Mon’ por infarto cerebral, y en su momento, Ramón, su hermana María José y su mamá Elia Margarita González Sierra, coincidieron que a ninguno le gustaría estar en cama por enfermedad.

Amaba la actividad, cuidar a los niños, llegaba a contar las historias que vivía con sus pequeños alumnos de natación, “todos los días le hacían burla porque llegaba muerto de cansancio, pero feliz”. Le costó trabajo estudiar y tuvo que descansar por 5 años y trabajó en una fábrica de calzado, pero él buscó su propio horizonte, se preparó como licenciado en Educación Deportiva, se gradúo con 10 de calificación y se estaba especializando como Fisioterapeuta en Celaya.

Llegó a viajar en su moto a León, porque no le alcanzaba aún para comprar carro, y de León se iba con otros compañeros a Celaya antes de la pandemia.

‘Mon’ no abrazaba, narraron, no era efusivo, daba palmadas en la espalda hasta con su mamá, sin embargo, siempre estaba pendiente de que cumplieran con los requisitos médicos, cuidadoso del embarazo de su única hermana, llevaba a pasear a su sobrino Itan, siempre disciplinado.

A la población que se unió a orar, donar, y expresar sus muestras de recuerdo y homenaje a Mon; la familia sigue agradecida con todos.

Luchó hasta el final

Doña Elia da gracias porque su hijo luchó hasta donde fue posible, pues los médicos señalaban que era muy difícil sobrevivir en estos accidentes, Dios le permitió no padecer demasiado tiempo y donar para la vida a muchos más.

“Yo ahora estoy entre nubes, flotando, aún no doy crédito, desde que entraba a quirófano en la segunda operación preguntaban los médicos peso, altura y tallas, una y otra vez”, desde entonces empezó a sospechar la noticia que venía… Mon esperó sólo para que se pudieran despedir”.

María José, su hermana, extraña a su hermano que ya hubiera estado ahí para llamarle la atención por alguna causa hasta por no peinarse (sonríe María José), extraña los horarios en que llegaba, platicar de sus planes, escuchar sus historias.

Hoy las cenizas de ‘Mon’ están en casa, en los próximos días lo llevarán a descansar en el templo donde le harán homenaje especial.

EZM