En días pasados conocí la historia de un joven de 19 años quien es atendido dentro del programa de apoyo al paciente amputado.

José Ángel Guardado, migrante centroamericano, es una de las personas que cruzan por México hacia los Estados Unidos en busca de ingresar al vecino país.

En su travesía, subió para trasladarse en ‘la Bestia’, el tren que va del sureste hasta el norte de México, para alcanzar la frontera.

Sin embargo, al igual de José Ángel, muchas personas corren el riesgo de sufrir accidentes en el camino.

“Un chavo venia y traía pan y agua y nos ofreció y cuando se estaba acercando, se resbaló y estuvo a punto de caer del tren y yo le dije que se sentará donde yo venía. Y en eso unieron el tren con otros vagones de atrás y frenó, yo me fui de boca; luego me salí de las ruedas del tren para afuera y allí unos amigos me ayudaron”, narra José Ángel.

Recuerda que fue auxiliado por otros jóvenes que viajaban en el mismo tren y desde entonces,  con el apoyo de algunas organizaciones como la Cruz Roja y el Ingudis en Guanajuato, trabaja para recuperarse.

En el accidente sufrió la amputación de ambas piernas y uno de sus brazos. “Desde entonces me han apoyado, yo llegué a porque me dijeron que había un programa para apoyar con prótesis”.

Hoy es un joven que no pierde la actitud y en entusiasmo por la vida. La atención multidisciplinaria, que va desde lo médico, psicológico, rehabilitación y terapia, resulta satisfactoria para retornarlo a su ambiente social.

Una tarea humanitaria en la que Cruz Roja Internacional y el gobierno de Guanajuato, a través del Ingudis, trabajan de manera permanente.

“Yo me siento agradecido y contento porque todavía estoy con vida, creo que cualquiera que haya pasado por un accidente como el mío, tienen una vida por delante y es una experiencia que ellos miran y hay que tener una actitud alegre y feliz, que le echen pa´delante”, dice José Ángel. Hasta la próxima.