¿Jerarquías en la familia?

Estando como participante en un taller de padres/madres, escuché unas frases en tono de queja, mandato o sentencia, que hace tiempo no encuentran acomodo en mi esquema mental: “Los niños ya no obedecen ni respetan jerarquías”, “Los niños deben entender que no somos iguales”, “No debemos ser amigos de los hijos porque no estamos en el mismo peldaño o escalón”.

Se trata de expresiones arraigadas aún en nuestra cultura y que encuentran un posicionamiento muy fuerte no sólo entre los padres/madres en general, sino entre algunos profesionales de la educación y la salud mental.

Jerarquías, obediencia, desigualdad, peldaños, escalones: seres humanos en diferente nivel, son expresiones propias de regímenes autoritarios y, desafortunadamente, vigentes en los entornos familiares contemporáneos.

¿Por qué muchos padres/madres y docentes continúan con prácticas autoritarias? Porque estos a su vez fueron educados con dichos métodos.

Los educadores de esta época son una generación coyuntural: aun educados con dichos métodos autoritarios, hoy están, no sólo invitados, sino obligados a educar con métodos respetuosos de los derechos de la infancia (tal cosa es una ley en México a partir de la reforma al artículo 1° constitucional realizada en el 2011).

A los adultos nos toca construir el andamiaje para este cambio de paradigma. Un gran reto, sin duda, porque, ¿cómo practicar algo que no se vivenció en el respectivo proceso de crianza, o por lo menos no de manera total o suficiente? Al mismo tiempo, un reto apasionante que requiere de toda nuestra creatividad, habilidad, imaginación y, sobre todo, todo nuestro amor, empatía y consideración por el ser humano, donde desterrar conceptos asociados al autoritarismo como los antes mencionados (jerarquías, obediencia, desigualdad, etcétera), puede ser un buen comienzo.

¿Por qué decir no a las jerarquías en los sistemas familiares? Porque si nos remitimos a las definiciones de diccionario encontraremos que jerarquía significa: a) subordinación según un criterio de mayor o menor importancia o relevancia; b) sometido a la orden o a la voluntad de otro. ¿Deseas formar a un hijo o a un alumno haciéndole sentir que existen personas de diferente nivel de importancia o relevancia? ¿Deseas formar seres humanos sumisos?

Ahora bien, someter significa dos cosas: a) imponer por la fuerza o por las armas su autoridad o su voluntad; b) hacer que una persona o cosa reciba o soporte una acción determinada. ¿Es esto lo que deseas que experimente tu hijo o alumno: imposición de tu voluntad, de tu autoridad, por la fuerza?

Los seres humanos son seres emocionales, que vibran con el tono y color de las relaciones humanas que se establecen en el diario acontecer. En el arranque de la vida, el tipo de aprendizaje del niño o niña, es vicario, es decir, aprende con base a lo que se observa, a lo que se vive, a lo que se siente, y dicho aprendizaje genera una huella profunda, referente para las experiencias subsecuentes, por lo que el estilo de disciplina experimentado por el niño marcará su manera de relacionarse con las personas, consigo mismo y con el mundo.

Le he escuchado decir a más de algún “experto” en crianza lo siguiente: “¡La familia no es una democracia!, los padres deben decidir todo en lugar de andarle preguntando su punto de vista a los hijos”, lo cual me parece una locura, porque vivimos en una cultura democrática, para lo cual se requieren actitudes y habilidades democráticas, ¿dónde la van a aprender los niños y las niñas si no es en la familia? ¿Cómo lo van a aprender si no es practicándolo? ¿Con qué motivación lo aprenderán si no pueden gozar del bienestar y dignidad que genera el ser tomado en cuenta?

¿Cómo aspiramos a gozar de los beneficios de una sociedad democrática si no habilitamos a los seres humanos para tal fin? ¿Cómo si lo que escuchan y experimentan durante sus largos años de infancia son expresiones del tipo: “porque lo digo yo”, “tú no sabes, no opines”, “tú no entiendes”, “cuando seas grande comprenderás, por ahora obedece”?

¿Cómo aspiramos a tener una sociedad democrática eficiente si educamos a los niños y niñas con métodos autoritarios? ¿Por qué pedirle peras al guayabo?

¿ Jerarquías en la familia? No. ¿Funciones y roles diferenciales, específicos y responsables? Sí. ¿Métodos autoritarios? No. ¿Métodos democráticos? Sí. ¿Obediencia ciega? No. ¿Conciencia crítica, diálogo y colaboración? Sí.