Juana Adriana Rocha

Guanajuato.- Todos los días usamos una computadora, nos conectamos al Internet a través de ella. Pocas veces nos preguntamos de qué mentes surgieron las cosas que nos rodean.

Hay historias sorprendentes detrás de cada artilugio que poseemos. Aquí mostramos sólo cinco ejemplos, cinco mentes que llevadas por la genialidad o la necesidad de facilitar una tarea, consiguieron revolucionar el mundo y hasta contribuir a la ciencia.

Café sin residuos / Melitta Bentz

A comienzos del siglo XX, el café ya era una bebida popular para acompañar charlas y desayunos. Pero los restos de granos molidos que sobrevivían al fondo de las tazas, eran una molestia. Melitta Bentz, ama de casa alemana, usó papel secante de los cuadernos de sus hijos y una lata con perforaciones para colar la bebida. Así surgieron los filtros de las cafeteras. Bentz perfeccionó su invención y decidió emprender un negocio que comenzó en un estand en la feria de Leipzig un año después, donde vendieron mil 200 piezas.

Aún doloroso, pero más fácil / Letitia Geer

Antes de Letitia Mumford Geer, las jeringas parecían verdaderos aparatos de tortura. La enfermera neoyorquina diseñó un prototipo que pudiera utilizarse con una sola mano, y de esta manera actuar con mayor rapidez al salvar vidas, “que permitiera inyectar el contenido sin la ayuda de un asistente.”  Su invento fue de gran ayuda a la ciencia, pues revolucionó la forma en que se suministran y extraen sustancias del cuerpo. Letitia tramitó la patente de las jeringas tal como las conocemos el 11 de abril de 1899.

Un juego muy serio / Elizabeth Magie

Elizabeth Magie fue escritora, periodista, empresaria y actriz. La polifacética mujer encontró una forma divertid de advertir al mundo sobre los riesgos de caer en las garras del capitalismo y los grandes monopolios. En 1904 creó el ahora clásico juego de mesa Monopoly. Sin embargo, nunca gozó de los beneficios del éxito que tuvo su creación. Aunque Magie definió las bases y reglas, tres décadas después Charles Darrow hizo ligeras modificaciones, cambió el diseño y lo bautizó como Monopoly.

Adelantada a su tiempo / Hedy Lamarr

Hedy Lamarr, actriz austriaca, rechazó protagonizar ‘Casablanca’ y ‘Lo que el viento se llevó’. Y ese dato no es el más fascinante de su historia. Lamarr también estudió una ingeniería. En 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, dispuso sus conocimientos a la creación del espectro ensanchado por salto de frecuencia, precursor de nada menos que la tecnología WiFi y Bluetooth. Hedy detectó lo fácil que era interferir las señales que guiaban por radio los torpedos del ejército de EE. UU., descubrió que era un sistema semejante a las notas de una pianola.

Madre de las máquinas / Ada Lovelace

Ada Lovelace, hija de la matemática Anne Isabella Milbanke y el poeta Lord Byron, tuvo el privilegio de relacionarse con personajes como el escritor Charles Dickens y el científico Charles Babbage. En el siglo XIX colaboró con este último en su proyecto de máquina diferencial, considerado la primera computadora.Lovelace era capaz de diferenciar conceptualmente datos y procesamiento. Aunque su invento sólo se desarrolló en la teoría, de él parten las máquinas que ahora nos son tan cotidianas.