Manuel Arriaga

Pénjamo.- Los habitantes de la localidad penjamense de Santa Ana Pacueco y de La Piedad Michoacán, durante décadas se han acostumbrado a vivir a la orilla del río Lerma, uno de los afluentes más contaminados del país y al que atribuyen diversos padecimientos y enfermedades que sufre la población local. Hasta el momento, los esfuerzos de las autoridades municipales, estatales y federales, no han servido de nada para detener el grave problema de contaminación que arrastra el Lerma desde su nacimiento en el Estado de México.  

En él se vierten aguas negras y desechos industriales, contaminantes que han convertido al río en un caudal de muerte para la flora y fauna. De nada han servido los escuerzos de los gobiernos municipales y estatales para sanear los más de 700 kilómetros de cauce, acciones que tienen más de 30 años. 

El Río Lerma es uno de los más contaminados de México, a lo largo de sus 750 kilómetros recibe descargas de residuos tóxicos industriales y domésticos . Nace en Almoloya del Río en el Estado de México y atraviesa los estados de Querétaro, Guanajuato y Michoacán hasta desembocar en el lago de Chapala en Jalisco .

El Río Lerma ha sido siempre un recurso natural básico para las actividades humanas, provee agua potable, humedad a miles de hectáreas de cultivos de las márgenes y dota de energía eléctrica a la ciudad de México. 

El cauce recibe descargas de aguas negras y produce olores que son insoportables en algunos tramos; además en su recorrido, el lirio acuático crece mezclado con espuma.  A lo largo del cauce se puede observar todo tipo de basura, residuos sólidos, llantas, animales muertos y costales de cascajo. 

Rebasan la norma

 En enero de 2010, los investigadores de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, presentaron los avances del proyecto “Saneamiento del cauce natural (meandro) del Río Lerma e integración del mismo a la dinámica urbana de La Piedad, Michoacán”. 

En el diagnóstico de la situación actual en la zona de incidencia del Río Lerma, se detectó que existe elevada contaminación del agua en la que hay bacterias que rebasan los parámetros de la Norma Oficial Mexicana; además de que la población infantil el 40% tiene antecedentes de enfermedades gastrointestinales; el 70%, broncopulmonares, y el 80% ha registrado presencia de parásitos.  A diez años del diagnóstico nada ha cambiado en el cauce del Río Lerma.