Economía y Sociedad Opinión

Interlocución empresarial

Son tiempos de cálculo y decisiones. No debe sorprender la reelección de Carlos Salazar Lomelín como presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), para que lo represente por tercer y último año consecutivo ante el gobierno de México. El sector privado no quiere romper lanzas, aún, con la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, a pesar de todos los pesares, así que sostienen a un interlocutor que conoce los modos del Palacio Nacional.

Su reelección, automática, por no tener a nadie que buscara su posición y por determinación unánime de los 12 organismos que componen el CCE, levantó polémica en las redes sociales, porque se le tiene por débil para encarar a AMLO y su política anti IP. Sin embargo, la decisión asumida este miércoles por las principales organizaciones empresariales del país, caminan por la prudencia y esperar el momento oportuno para actuar.

El sector empresarial sabe que se vive un momento de alta complejidad económica y que pronto podrían apretarse más los espacios de interacción entre la iniciativa privada y el sector público federal. Inclusive esto se aprecia en las condiciones del capital en el país.

Por ejemplo, ha salido un informe de Banco Base, a través de su cuerpo de analistas, donde se cita que la perspectiva de 2021 marca una salida récord de capitales, por el alto riesgo que está representando el país por las políticas públicas aplicadas desde Palacio Nacional y el nuevo enemigo, la inflación.

Los datos revelan que en el primer trimestre del presente año “se liquidaron 106 mil millones de pesos, cifra que se convirtió en la segunda mayor en salida de extranjeros en valores gubernamentales para un primer trimestre, por lo que la tenencia de valores gubernamentales en manos de extranjeros se ubicó en 20.45 por ciento, siendo la menor proporción en 11 años”.

En otras palabras, los inversionistas están tomando su dinero y se van a mejores mercados financieros. El problema es que el fenómeno se ha presentado de forma continua, sostenida, y no como una irrupción en la normalidad económica. Además se atisba cielo gris a negro, con los próximos comicios, se espera que haya problemas y el orden político y social entre en riesgo. Así, que para algunos capitales, “es mejor decir aquí voló que aquí murió”. Regresarán cuando haya certeza para su dinero.

Sin embargo, a diferencia de otros momentos en la historia económica de México, los analistas prevén que la salida de capitales ni afectará de sobremanera la cotización del peso frente al dólar. La elevación de exportaciones a los Estados Unidos, con base a la recuperación de su economía y el previsible aumento de las divisas en México por el aumento de remesas, permitirán que haya un equilibrio que empuje al peso a una tasa de 20 por dólar o menos, por lo que resta del año.

En este escenario de incertidumbres y esperanzas por nuestra relación con Estados Unidos y Canadá, es que Carlos Salazar Lomelín se sostendrá como la voz del CCE ante el presidente de la República, de lo que suceda en la elecciones de junio, seguramente tendremos la nueva forma de operar del empresariado.

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