Roberto López

San Miguel de Allende.- El equipamiento administrativo de la dirección de Protección Civil sufrió daños por las lluvias; por ello informan de la suspensión de trámites en tanto definen su nuevo centro de atención.

Hasta las 5 de la tarde de este domingo, la Secretaría de Seguridad Pública no había determinado en qué lugar prestará sus servicios administrativos, la dirección de Protección Civil. Así lo informó el director de Protección Civil, Josafat Enríquez López, “en la semana se informará dónde se ubicarán -las oficinas- y dónde podrán realizar todos sus trámites”. Asimismo, en oportunidad se dará a conocer el número telefónico para atención e información de todos aquellos trámites que están pendientes.

Luego de salir durante toda la madrugada del domingo para acudir al auxilio de la ciudadanía, debido a que las lluvias alcanzaron estancamientos por más de un metro de altura en algunas zonas, el personal de Protección Civil regresó casi al amanecer a sus oficinas sede, pero ya anegadas por el agua.

Al concluir su labor con la ciudadanía, parte del personal de Protección Civil trabaja en la extracción de agua y rescate de material de sus oficinas.

Ello no ha impedido que mantengan su servicio puntual a la ciudadanía; todo el personal y las unidades vehiculares mantienen su operación y atención.

Se salva puente

La lluvia torrencial que cayó el domingo no afectó el puente deprimido. De acuerdo a Francisco Jiménez, director del Sapasma, el cárcamo funcionó correctamente y bombeó el agua sin que se llegara a anegar. Hay que recordar, abundó, que la ciudad no cuenta con un drenaje pluvial, “las aguas se canalizan al drenaje sanitario y se nos satura; además que hay mucha basura en el drenaje sanitario, así como tierra y piedras, lo que ocasiona problemas de taponamientos”.

Informó que funcionaron las tres bombas instaladas en el puente a desnivel y que los equipos no trabajaron más de 20 minutos, lo que impidió que la depresión del puente se anegara. Francisco Jiménez dijo que la precipitación fue totalmente atípica y aseguró que fue una buena medida para probar el cárcamo y las bombas del puente. Entre la ciudadanía estaba latente el rumor de que el puente se inundaría a la primer lluvia.