María Espino

Guanajuato.- Sin contar con permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) autoridades religiosas del templo de Belén, ubicado en el centro histórico capitalino y zona de monumentos, mandaron instalar un sistema de paneles solares, alrededor de 27 celdas, que fueron colocadas sobre el techo del antiguo recinto que es parte de los monumentos que están bajo resguardo del Instituto.

David Jiménez Guillen, titular del INAH en Guanajuato, dijo desconocer el tema y señaló que al menos al Instituto hasta el momento nadie les avisó por lo que adelantó que en próximos días inspectores acudirán a dialogar con las autoridades religiosas, además a hacer una inspección.

Guillen dijo entender que el uso de celdas solares es parte de las nuevas tecnologías sin embargo reiteró que para instalarlas si debieron previamente informar al INAH para que conociera el proyecto y supiera lo que harían y aunque desconoce si existe alguna modificación estructural apuntó que el simple hecho de tratarse de un edificio histórico ameritaba autorización por parte del Instituto pues recordó que a cualquier intervención en la zona de monumentos o en algún monumento histórico es competencia del INAH.

“No tengo conocimiento, por lo tanto no hay autorización; tendremos que hacer una inspección para ver qué es lo que están haciendo (…) es parte de la nueva tecnología pero no se ha evaluado el impacto que puede llegar a causar eso (…) el simple hecho de haberse colocado sobre el monumento ya requiere una autorización y tenemos que valorar el sistema de fijación”.

David Jiménez dijo esperar que por parte de las autoridades religiosas se acerquen al INAH para informar del tema, de ser posible muestren el proyecto para que pueda ser analizado y en caso de que no lo hagan a más tardar el viernes inspectores del instituto acudirán a hacer la revisión pertinente.

“Evidentemente se trata de un monumento, es un edificio histórico; habrá que ver si esta sobre una cubierta plana, si esta sobre una bóveda de mampostería y ver que hicieron realmente y cómo lo sujetaron (…) que se acerquen para nosotros conocer que es lo que se hizo y como se hizo (…) que nos presenten el proyecto, ver el impacto y del resultado de esa evaluación se verá que procede”.

Finalmente Guillen resaltó que el asunto es un problema estructural ya que la instalación de las celdas solares es una “carga muerta”, es decir un peso que cae directamente sobre la estructura y que podría ocasionar daños, además otro aspecto importante es “el impacto visual” que puede causar a la constitución del recinto, situación que entra dentro del estudio que el INAH efectúa sobre el uso de las azoteas en el centro histórico de la capital.

Cabe señalar que un instalador de celdas solares, ubicado en la ciudad de León, explicó que algunas instalaciones de celdas solares si requieren ser sujetadas a los techos en dónde se coloquen, esto dependiendo del peso, de la cantidad de paneles y si la estructura es de aluminio o de un material más pesado, incluso señaló que unos 20 paneles pesan como 520 kilos pero sumando las estructuras con las que se instalan el peso es de aproximadamente 1.5 toneladas.

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LC