Agencias

Washington.- Una semana después de las elecciones en Estados Unidos, el presidente Donald Trump no admite su derrota frente al demócrata Joe Biden: atrincherado en la Casa Blanca sigue reclamando su triunfo y bloqueando el proceso de transición.

“¡Ganaremos!”, tuiteó ayer en mayúsculas el presidente republicano: “Estamos progresando mucho. Los resultados comienzan a llegar la próxima semana. ¡Hagamos a Estados Unidos grande otra vez!”, agregó.

En una decisión sin precedentes en un presidente estadunidense, Trump disputa una elección perdida, negándose a ceder ante su oponente y presentando impugnaciones judiciales sin pruebas significativas.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, prometió garantizar una “transición tranquila”, pero insistió en que el presidente Donald Trump asumirá nuevamente a pesar de la proyectada victoria de Joe Biden.

“Habrá una transición tranquila hacia un segundo gobierno de Trump”, dijo Pompeo durante una tensa conferencia de prensa.

Por otro lado y con la promesa de “vamos a ponernos a trabajar enseguida”, el ganador de los comicios presidenciales, Joe Biden, empezó ayer a involucrarse en los diversos desafíos que enfrenta la nación, y restó importancia al temor de que la negativa de Trump de reconocer su victoria podría socavar la seguridad nacional.

Trump ha impedido que su rival demócrata reciba la información de inteligencia que generalmente se comparte con los presidentes entrantes, de acuerdo con algunas personas con conocimiento de la situación, pero que no estaban autorizadas para divulgar conversaciones privadas. La resistencia de Trump, respaldada por republicanos en puestos de alto rango en Washington y en todo el país, también podría evitar investigaciones de antecedentes y acreditaciones de seguridad para el futuro equipo de seguridad nacional de Biden, así como el acceso a las agencias federales para discutir cuestiones de presupuesto y políticas.

Biden minimizó el impacto de la resistencia republicana, la cual dijo “no cambia en absoluto la dinámica de lo que somos capaces de hacer”. Las sesiones informativas de inteligencia adicionales “serían útiles”, comentó Biden, pero “no vemos nada que nos frene, francamente”.

Pese a una creciente frustración, Biden pronunció un discurso ayer por la tarde sobre Ley de Cuidado de Salud Asequible, horas después de que la Corte Suprema escuchó argumentos por separado. Hace ocho años, el tribunal falló a favor de dejar intactos los componentes esenciales de la ley ‘Obamacare’, pero Trump y sus aliados pretenden derogarla.

Si la corte falla a favor del Partido Republicano, millones de estadounidenses podrían perder su cobertura de atención médica. Aunque los argumentos del martes indican que es poco probable que la corte anule toda la ley, la sola posibilidad se suma a la presión sobre Biden para ejecutar planes complicados para hacer frente a una serie de crisis que heredará en apenas 71 días. La economía de la nación pasa apuros mientras aumentan los casos de coronavirus y se profundizan las divisiones culturales.

EZM

También puedes ver: