Redacción

León.- “¡Esto está de miedo!”, dijo una comerciante de alimentos que presenció un ataque en las cercanías del distribuidor vial en la salida a Silao, el pasado martes. Ella dice que en León la situación es complicada.

“¿Cómo me cuido?, me encomiendo al manto de Dios; es el único que nos puede cuidar. La policía ya no puede”, dice.

El 84% de los leoneses se siente inseguro, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) realizada por el Inegi en diciembre de 2020. En la colonia Real Providencia, de clase media, Antonio se coordinó con sus vecinos para construir un ojo vigilante las 24 horas del día con un sistema de videocámaras en postes y domicilios. Las protecciones de herrería son insuficientes. “Hay mucha delincuencia en todos lados, asaltos, venta de drogas, homicidios”.

La situación ha llevado a la gente a cambiar sus hábitos y hasta su forma de vestir, las salidas por las noches son con precauciones y usan menos joyas. Sandra, vecina del barrio de San Miguel, dejó de usar pulseras. Se asustó, dice, al ver que un hombre le jaló una medalla a la vecina y la amenazó con una navaja. “Ya ni el celular cargo”, afirma la joven al salir de una tienda ubicada entre las calles Río Balsas y Tierra Blanca, que ha sido escenario de diversos homicidios.

Ana (nombre ficticio), quien es enfermera, dejó de ir al cine por las noches; recientemente un sujeto le quebró la nariz de un puñetazo y otro individuo con un bat le dañó una costilla a su compañera en el estacionamiento de la Plaza Mayor. Ahora conduce con los cristales arriba y en alerta cuando le toca en rojo el semáforo: “Estoy apanicada”, asegura.

EZM