Redacción

Estados Unidos.- El mes pasado, Dylan Gunnels, defensor de las personas LGBT, relató su experiencia ante el concejo municipal de Columbia, capital de Carolina del Sur. Allí describió su propio “trauma psicológico” por haber soportado intentos de cambiar su sexualidad.

A través de una entrevista a OpenDemocracy, Gunnels platicó su experiencia, “cuando obligas a alguien a reprimirse de ser quien, eso no es libertad, eso no es evangelio”, dijo.

Al menos 90 ciudades, condados y otros municipios tomaron medidas contra la controvertida práctica de las ‘terapias de conversión’, que intentan cambiar la orientación sexual o la identidad de género.

El concejo municipal de Columbia aprobó el 4 de mayo una ordenanza que ilegaliza “la provisión de terapia de conversión o terapia reparativa a un menor […] si el proveedor recibe pago por tales servicios”. El 16 de junio, la ordenanza obtuvo su aprobación final.

Las mal llamadas “terapias” han sido condenadas por asociaciones médicas en todo el mundo.

“Me rompe el corazón pensar que una persona joven sea sometida a cosas como estas”, dijo la concejala de Columbia, Tameika Isaac Devine a OpenDemocracy.

El Trevor Project, que hace campañas por la prohibición de las terapias de conversión, descubrió en una encuesta realizada en 2020 que 10 por ciento de los jóvenes LGBT habían pasado por tales prácticas y que entre ellos se “reportaban tasas de intentos de suicidio durante el año anterior dos veces más elevadas” que entre quienes no habían experimentado terapias.

En lo que va de año, se presentaron al menos tres decenas de proyectos de ley para prohibir las terapias de conversión en siete legislaturas estatales, pero muy pocas hasta ahora han sido tratadas en audiencia.

¿Qué son las terapias de conversión?

Estas terapias son “tratamientos” psiquiátricos, psicológicos y espirituales, que tienen como finalidad cambiar la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de aquellas personas diferentes a una heterosexualidad. Estas sesiones que prometen “curar” a quienes se sometan a las mismas, cuando en realidad son un tipo de tortura para las personas LGBT.

Es importante resaltar que desde el año 1973, la Asociación de Psiquiatría Americana eliminó a la homosexualidad de su manual sobre trastornos mentales. Sin embargo, existen registros de que los ECOSIG (Esfuerzos para Corregir la Orientación Sexual e Identidad de Género) resultan en maltrato físico, privación de la libertad, violencia económica y hasta violaciones grupales.

Hay diferentes tipos de supuestas “terapias”: las terapias a base de religión y medicamentos, realizadas frecuentemente por instituciones religiosas, incluyen prácticas como rezar oraciones y la ingesta de medicamentos. Algunos reportes afirman que las terapias incluyen el consumo de medicinas como Ludomil y Dogmatil, químicos utilizados para tratar desórdenes psicológicos o neurológicos, la terapia de aversión, consiste en inyectar al paciente altas cantidades de adrenalina para que ésta le provocara un miedo extremo.

Con información de Sin Embargo y Acción Gay

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SZ