Jessica de la Cruz

León.- La madrugada del 8 de enero, un intenso dolor en el vientre despertó a Araceli. La adolescente de 14 años corrió asustada al baño, donde ocurrió lo inimaginable: dio a luz a una niña perfectamente sana.

En nueve meses, Araceli no se dio cuenta de que estaba embarazada, su estómago lucía solo un poco más abultado de lo normal, aseguró la menor.

El jueves 7 de enero Araceli cumplió con sus actividades habituales; junto con sus hermanas salió a vender toallas y servilleteros a Plaza Mayor, donde estuvo todo el día.

Jamás pensó que a las 5:20 horas del viernes sería madre.

No presentó complicaciones en el parto, más allá de la enorme impresión. Al escuchar gritos y el llanto de la bebé, su madre, Claudia, acudió a ayudarla.

La ahora abuela tiene solo 34 años. En medio de la sorpresa y el desconcierto limpió a la niña, la envolvió en cobijas y pidió una ambulancia.

El apoyo de los paramédicos de Protección Civil se limitó a llevar a la recién nacida y Araceli al Hospital General de León, donde permanecieron en observación el 8 de enero.

Madre e hija fueron dadas de alta el sábado 9.

Enfrentan marginación

Fotos: Jessica de la Cruz

El padre de Araceli es albañil y su madre vende artículos de cocina en las calles, con sus hijas. Viven en el barrio de San Juan de Abajo y debido a la pandemia el trabajo para todos escasea.

La familia no estaba preparada para recibir un bebé, así que solo cuentan con dos cambios de ropa para la niña.

Al conocer su situación, los paramédicos que ayudaron a la adolescente después de dar a luz, les recomendaron difundir las fotografías que se tomaron con su nietecita, para generar empatía entre la sociedad y obtener apoyo.

Pero a la fecha ninguna ayuda ha llegado. Ropa, alimentos, pañales y cualquier artículo para bebé es lo que más necesitan.

ndr